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La ONU aprueba el uso de la heroína en programas de sustitución

La ONU aprueba los programas de sustitución de heroína para toxicómanos, incluyendo aquellos que utilizan esta droga con fines médicos. Así lo establece el informe del año 2003 presentado ayer por la Junta de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). El documento indica que se ha reducido el número de heroinómanos en los países de Europa Occidental, especialmente en España, "que tuvo una tasa muy alta de uso indebido de heroína en el decenio de 1980". En términos absolutos, entre todos los países miembros de la Unión Europea, Holanda es el país que registra menos adictos a opiáceos.

Según Herbert Schaepe, secretario de la JIFE, la evolución positiva se debe en parte al tratamiento con metadona y otros sustitutos, al que están sometidos, en toda la UE, aproximadamente unos 400.000 toxicómanos. Este tipo de "medidas de reducción del daño", junto con las campañas de prevención, están dando por lo tanto buenos resultados. Si bien el informe no hace alusión al programa iniciado por la Junta de Andalucía para facilitar heroína a los toxicómanos de forma controlada -una práctica aplicada también en Alemania y Holanda-, sí explica que "la administración de tratamientos de sustitución y mantenimiento no constituye una violación a las disposiciones de los tratados, cualquiera sea la sustancia que se utilice en ese tratamiento de conformidad con la práctica médica adecuada". Menos optimistas se muestran los expertos al anotar que a la vez que retrocede el consumo ilícito de opiáceos, está aumentando de forma vertiginosa el abuso de drogas sintéticas, como éxtasis, que se fabrica y se distribuye sobre todo desde Bélgica y los Países Bajos.

También la cocaína sigue en auge, y como cada año, el informe señala que España sigue siendo puerto clave para el contrabando de cocaína procedente de Suramérica ("el volumen de cocaína incautada en España se ha duplicado en los últimos 10 años").

La ONU también advierte de que próximamente los mercados clandestinos europeos se verán inundados de una enorme oferta de heroína a bajo precio, debido a la extensión de los cultivos de adormidera en Afganistán después de la guerra.

En un amplio análisis sobre los problemas de violencia generados por las drogas, la JIFE recomienda a todos los Gobiernos centrar su atención en el desarrollo socioeconómico y la rehabilitación de comunidades desfavorecidas, y desaconseja hacer frente al auge de violencia con agresivas campañas policiales. Los expertos confirman que el consumo de alcohol estimula la violencia y también el abuso de cocaína y anfetaminas aumenta la probabilidad de perpetrar un delito violento. De todas formas, este tipo de delincuencia juvenil "se alimenta de la inseguridad económica y civil de comunidades vulnerables" y "no es, sin duda, simplemente una consecuencia del uso indebido y el tráfico ilícito de drogas local".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004