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Necrológica:

Antonio Lomelín, torero mexicano

La afición mexicana está de luto por la muerte del matador de toros retirado Antonio Lomelín, quien falleció en la ciudad de México el pasado lunes 8 a los 58 años, víctima de una crisis cardiaca. En la década de los setenta y ochenta fue una de las grandes figuras del toreo en México, por su personalidad, valor y maestría. Fue un torero que dominaba los tres tercios: variado con el capote, espectacular con las banderillas y poderoso con la muleta. Sobre todo, tenía una gran técnica como estoqueador, que le permitía ejecutar la suerte suprema con perfección y gran lucimiento.

En 1965 inició su carrera como novillero y recibió la alternativa en la ciudad de Irapuato, Guanajuato, el 20 de noviembre de 1967 de manos de Manuel Capetillo, que le cedió el toro Tupinamba de Rancho Seco en presencia de Joselito Huerta. Este último diestro, que la confirmó el 18 de febrero de 1968 en la Monumental de México, alternando con Jesús Solórzano en la lidia de un encierro de Llaguno.

Entre 1969 y 1971 hizo campaña en la península Ibérica toreando alrededor de 60 corridas. Recibió su confirmación en Las Ventas el 28 de mayo de 1970 de manos de Andrés Vázquez, matando el toro Montillano, de Alfonso Moreno de la Coba, siendo el testigo José Manuel Inchausti, Tilín. Esa tarde salió por la puerta grande.

Lomelín fue un torero con gran carisma, que conectaba rápidamente con el público. Por su pundonor y las ganas que tenía de triunfar sufrió 35 percances, siendo el más grave la cornada que le infirió Bermejo, de Xajay, en la Monumental de México el 16 de febrero de 1975. En esa fecha, al colocar un par de banderillas en los medios, el toro lo prendió por el vientre y Lomelín rodó en la arena con los intestinos fuera. La posterior infección lo tuvo al borde de la muerte.

En la Monumental de México actuó 40 tardes, cortando 16 orejas y dos rabos e indultó a un toro de San Martín el 25 de mayo de 1982.

Se retiró el 18 de febrero de 1996 en la Monumental de México estoqueando al toro Segador, de Rancho Seco, al que desorejó; sus padrinos, Manuel Capetillo y Joselito Huerta, le cortaron la coleta. Esta despedida aún la recuerda la afición capitalina, pues Lomelín actuó como un novillero en busca de cartel y no como un veterano con más de 28 años de alternativa. Descanse en paz.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 2004