Poca sensatez demuestra tener el que centra su campaña electoral en Carod, y no lo hace en la sanidad, ni en la educación, ni en la justicia, ni en la precariedad del empleo, ni en la moderación salarial, ni en el precio de la vivienda, ni en las colas en hospitales y ambulatorios, ni en el aislamiento internacional de España, ni en la bajada de un impuesto y la subida de los demás. No digamos de las mentiras de las armas de destrucción masiva, del Prestige, del Yakolev y tantas otras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 2004