Carta de amor (como un suplicio chino), una de las obras más representadas de teatro público español de las últimas décadas, vuelve a Madrid, a la nueva Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, cuyo director, Juan Carlos Pérez de la Fuente, puso en escena este texto de Fernando Arrabal. Un monólogo con el que la actriz María Jesús Valdés ha logrado la práctica totalidad de los premios de teatro españoles de los últimos años, concedidos a su trabajo como intérprete.
El espectáculo, estrenado en enero del 2002 en un sótano del Centro de Arte Reina Sofía, regresa ahora a este nuevo espacio de la Sala de la Princesa (en honor al nombre original del Teatro María Guerrero), totalmente transformado para acoger Carta de amor tal y como se concibió en su origen. La sala, de unas cien butacas, muestra una escenografía ritualista y ceremoniosa de Xavier Mascaró, que invade no sólo el escenario, sino todo el recinto donde se desarrolla la acción, provocando una atmósfera opresiva y lúgubre.
El espectáculo, que ha recorrido 18 ciudades españolas y que también se ha presentado en París, está a punto de alcanzar las trescientas representaciones.
Para este nuevo estreno se ha contado con Fernando Arrabal, que hizo toda una exhibición de sus dotes escénicas en un encuentro con la prensa en el que habló no sólo de la admiración que tenía por Pérez de la Fuente y María Jesús Valdés, sino también de la patafísica, del movimiento pánico, de las vacas locas y de la confusión como fuente de creación. Por la noche, en el estreno de su obra, Arrabal, sentado en un rincón de la sala, seguía, visiblemente emocionado, la representación del espectáculo, que tuvo una muy buena acogida.
Carta de amor (como un suplicio chino). Sala de la Princesa. Teatro María Guerrero (Tamayo y Baus, 4; Tel. 91 310 39 49). De martes a domingo, a las 19.00. Precio: 15 euros (50% descuento los miércoles).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 2004