La banda terrorista ETA ha vuelto a sembrar el dolor y la muerte en España. Lo ha hecho con la misma vileza y cobardía de siempre, pero con consecuencias tan terribles que sobrepasan las más infinitas de las crueldades. Hoy es el día más triste y doloroso de nuestra historia democrática reciente. Las decenas de muertos en Madrid, hombres y mujeres sencillos que se dirigían a sus puestos de trabajo o de estudio, constituyen una horrible muestra de barbarie a la que nadie puede permanecer ajeno.
La solidaridad hacia las víctimas y sus familiares debe ser nuestra primera obligación en esta triste mañana de marzo. Pero la piedad y el sentimiento no es nuestra única obligación. Todas las fuerzas políticas democráticas, todos los hombre y mujeres de bien, tenemos el deber inexcusable de afrontar al terrorismo y a los terroristas con determinación y sin fisuras.
La España democrática nos exige que antepongamos el fin del terrorismo a cualquier otro objetivo. La convivencia en paz y el futuro de nuestros hijos nos demandan ante todo unidad ante la iniquidad de los terroristas, firmeza ante esta canallada, valor y honor ante quienes representan contra el viento de la historia el más ciego de los fanatismos.
Esta es una hora triste de España. Como presidente de todos los andaluces pido a los ciudadanos que saquen lo mejor de sí mismos y afronten con serenidad estos terribles acontecimientos. En estos momentos me permito llamar a todas las instituciones andaluzas, fundamentalmente a los Ayuntamientos y Diputaciones, para que en el día de hoy [por ayer] convoquen a los ciudadanos en sus respectivos pueblos y ciudades para que manifiesten su repulsa a los asesinos de ETA.
Igualmente, me permito también plantearle a los partidos políticos democráticos andaluces que en el día de mañana [por hoy] den y preparen una respuesta unitaria de repulsa a los terroristas.
Los partidos políticos democráticos han suspendido lógicamente sus actos de campaña. Junto a ello, la respuesta que debemos dar es no ceder, ni por activa ni por pasiva, a las pretensiones de los terroristas que buscan no sólo un reguero de dolor y de muerte, sino también alterar la normalidad democrática de la sociedad española. No deben conseguirlo, no lo conseguirán.
Y en este sentido, pido a los españoles, pido a los andaluces, que no se desmoralicen, que confíen en sus instituciones, y que el domingo den una muestra de civismo y participen masivamente en las elecciones generales y autonómicas. Esta será la mejor contestación al terrorismo de la banda ETA.
En medio del dolor seamos fuertes, porque ese será el mejor homenaje a las víctimas y a sus familiares. De la misma manera, quiero hacer un expreso llamamiento a los ciudadanos para que se sumen a cuantas muestras de dolor y rechazo se convoquen contra esta barbaridad cometida por quienes no merecen más que nuestra más profunda repulsión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2004