Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de los Mossos d'Esquadra se movilizaron ayer en Cataluña tras la cadena de explosiones de Madrid e inspeccionaron las principales estaciones de Renfe. La policía autonómica se desplazó hasta la estación del AVE en Lleida con perros adiestrados en la detección de explosivos y revisó a fondo las dependencias y los convoyes, aunque no se desalojaron las instalaciones ni se interrumpió el servicio. La misma inspección se produjo en las estaciones de Portbou, Figueres y Girona.
Del mismo modo, agentes especializados de la policía inspeccionaron la estación de Sants y patrullaron por los andenes para garantizar la seguridad de los usuarios y transmitir una sensación de tranquilidad. Al margen de estas salidas, ambos cuerpos policiales realizaron ayer más de una docena de inspecciones en edificios muy diversos, a raíz de que numerosas llamadas telefónicas alertasen de la colocación de artefactos explosivos.
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"Un día normal estas llamadas se hubieran rechazado y no se hubieran tomado en serio, pero ayer se verificaron todas las amenazas para descartar por completo que eran falsas", explicó un portavoz del Cuerpo Nacional de Policía. Las mismas fuentes se negaron a detallar los supuestos objetivos terroristas que resultaron ser falsos. "Son muy variados: desde un supermercado hasta un instituto", afirmó un portavoz de los Mossos d'Esquadra.
Uno de esos falsos objetivos fue la sede del Partit dels Socialistas (PSC), en la calle de Nicaragua. Una llamada anónima a la policía alertó de la colocación de un explosivo en las inmediaciones del edificio, pero la inspección policial demostró que se trataba de una falsa alarma.
Ambos cuerpos policiales coincidieron en explicar que estas falsas amenazas son habituales en los días en que se producen atentados que tienen una gran repercusión social. "Los autores lo saben y aprovechan el dolor colectivo para llamar a la policía, a los bomberos o a los servicios de emergencia", explicaron.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2004