El consejero de Trabajo e Industria de la Generalitat, Josep Maria Rañé, ha decidido suprimir el Servicio Catalán de Colocación (SCC) creado por un Gobierno de CiU en 1995 y que repartía cerca de 10 millones de euros al año en subvenciones a centros colaboradores. El 7% de estos centros consumían el 62% de los recursos públicos financiados.
El SCC fue creado para cruzar, a través de un sistema informático, las ofertas y demandas de trabajo, pero, en la práctica, ha resultado un fracaso por la falta de seguimiento de los centros colaboradores. De los dos millones de contratos laborales que se hacen cada año en Cataluña, este sistema apenas asumía un 15%. Y la eficacia resultaba menor, porque los centros colaboradores -más de 1.800 entidades- se limitaban a introducir los datos de los trabajadores que buscan empleo sin preocuparse de si al final lo encontraban.
A partir de ahora, la intermediación pasará a ser responsabilidad única del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC), que agrupa las antiguas oficinas del Inem traspasadas a la comunidad autónoma.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2004