El voto de castigo a Aznar ha dejado a sus socios navarros de UPN descolocados, con un diputado menos y la llegada de una voz nacionalista por Navarra al Congreso.
¿Cómo, si UPN se opuso a la invasión de Irak, han podido pasar factura al regionalismo las consecuencias de aquella decisión?, se preguntan ahora los dirigentes de la formación. Las primeras respuestas las han ofrecido los partidos triunfantes del domingo. Socialistas y Nafarroa Bai consideran que el electorado ha castigado no sólo a Aznar y Rajoy, sino al talante político del presidente navarro, Miguel Sanz, a quien la izquierda y los nacionalistas vienen acusando de fomentar el enfrentamiento social en una región tan pequeña como diversa en lo político, lo cultural y lo idiomático. Nadie cree que los pactos de colaboración de UPN y PP puedan peligrar en el futuro.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2004