Estoy de luto. Estamos todos de luto por el dolor de España, por los dolores de todo el mundo. Estoy sin habla, guardamos un silencio insoportable. ¿Qué decirle a España, que le sirva de consuelo? ¿Qué susurrarnos a nosotros mismos para seguirnos considando miembros de la humanidad? Un abrazo, profundo, solidario, lleno de amor.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2004