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Reportaje:MATANZA EN MADRID | Las víctimas

La doble recuperación de Jana

Jana Gallardo, de 18 años, perdió a su novio en el atentado y ella se recupera en el hospital Clínico

Las bombas del 11 de marzo han dejado a Jana Gallardo, de 18 años, postrada en una cama del hospital Clínico y le han arrancado de cuajo a su novio, Óscar Abril, de 20. Eran novios desde hacía nueve meses y amigos de Coslada desde hacía tiempo. Cogieron el tren que explotó en la calle de Téllez. Se dirigían al Instituto Nacional de Educación Física, donde estudiaban.

Jana ya sabe que su chico ha muerto; lo supo poco después de la explosión, cuando abrió los ojos, le buscó y le vio a su lado. Los dos iban sentados en el vagón. La onda expansiva desplazó a Jana al lugar donde momentos antes estaba sentado su novio. Óscar quedó tumbado a escasa distancia. Ella no se podía mover, las piernas las tenía atrapadas porque encima le habían caído varias personas. "Lo que recuerda es que era como si estuviese flotando en el mar y de fondo oía voces que decían 'Sáquenme de aquí", explican sus padres, Carlos y Nuria. Jana pensó que estaba soñando. Y para escapar de la pesadilla preguntó a los que podían oírla si lo que le estaba ocurriendo era verdad. Un chico la sacó de allí y la colocó en el andén. Ella gritó hasta que fue trasladada a un hospital de campaña. Esta joven estuvo hasta el sábado por la tarde en la UCI. Tiene traumatismo pulmonar, tres vértebras aplastadas y daños en un oído.

Jana sabe que todo ha sido por culpa de un atentado, pero desconoce su magnitud. Sus padres apenas la dejan ver la tele. "El otro día vio Algo pas a con Mary, pero enseguida se durmió", cuenta Nuria, su madre, que no para de llorar. Jana está inquieta en la cama, quiere salir lo antes posible del hospital. No duerme bien, está desesperada, quiere marcharse. El pasado miércoles dijo que le apetecía leer, pero sus manos fueron incapaces de sujetar una revista. Su habitación tiene un aspecto alegre, está llena de peluches y de flores. Su padre intenta animarla con bromas: "Vaya, con tantas flores vamos a tener que poner una tienda, ¿eh?". Ella tiene a su lado un álbum con fotos con sus amigas, con Óscar. Con su chico le encantaba jugar al ping-pong, "eran unos cracks, se ponían y, hala, nunca se sabía quién iba a ganar", recuerda la madre de Jana, y por primera vez sonríe. La abuela de la chica suspira al ver las fotos de la pareja. "Que penita, él, con lo guapo que era...".

Sus padres confían en que saldrá adelante. Que podrá volver a disfrutar con las cosas que le hacían feliz antes del atentado: Roberto Carlos, David Bisbal y las series Los Serrano y Upa Dance. Tiene que curarse por partida doble: de las heridas y de perder a su chico con tan sólo 18 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de marzo de 2004