Así era José: un corazón a la medida de un corpachón de 1,90 y 90 kilos que hizo de parapeto salvador para un compañero de trayecto en el tren de la muerte. Y una medalla en su uniforme de cabo primero por salvar la vida a un niño. Así era Elena: una empleada de hogar rumana empeñada en aprender, cuando menos, "una palabrita más de español" cada día, aunque una vez confundió cojines con otro término que se le parece mucho. Así era Inés: una enfermera guapa a la que le encantaba bailar e ir al gimnasio, enamorada de Víctor y de la vida. Se desvivía por todos. Así era Cristina Aurelia, hermana de Marco Antonio (a su madre le entusiasma de la Roma antigua): ella se encargaba de todo en casa. Así eran Francisco, Mohamed, Juan Miguel, Ismael, Míriam, Ángel y Luis Andrés.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 2004