La inversión extranjera directa en España crece a un ritmo más acelerado que la española en el exterior. Como resultado de esta tendencia, el saldo para España más que duplicó en 2003 el de 2002. La diferencia entre ambos conceptos ascendió a 24.505 millones de euros, un 132% más que en 2002, según datos del Banco de España. Este saldo obedece a que España destinó a otros territorios un 3,86% más de capital, mientras que las inversiones de entrada crecieron un 9,87%. En 2001, las inversiones directas de España en el exterior superaban en 22.077 millones de euros a las extranjeras.
Tomada toda la inversión en su conjunto (directa, de cartera y otras inversiones), la diferencia entre lo que otros países invierten en España y los flujos que salen del país asciende a 290.124 millones de euros a favor de las entradas, un 25,4% más que en 2002. La brecha representa un 39% del PIB de 2003.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de abril de 2004