El próximo día 10 cumplirá 31 años y sólo le queda una temporada de contrato con el Real Madrid. Pero Roberto Carlos sigue siendo tan importante o más en este equipo repleto de galácticos que cuando llegó a la capital de España allá por 1996. Lo volvió a demostrar ayer en el estadio Carlos Belmonte.
El partido era el 397º del brasileño con la camiseta madridista, lo que le convierte en el extranjero que más encuentros oficiales ha jugado, superando, ni más ni menos, que a Alfredo di Stéfano. Y lo celebró además con un gol, y casi otro, de los suyos. Suma ya 55, de ellos 35 en la Liga, desde que está en España.
Fueron dos faltas. La primera, en la media luna del área. Roberto Carlos desató el pánico en la nutrida barrera del Albacete con una carrera previa al golpeo de casi 10 metros. El balón fue a la red tras impactar en la pierna de Óscar Montiel.
Para desesperación del portero, Almunia, el comportamiento de la barrera móvil, que no estática, fue justo el contrario al preconizado en el día previo por el técnico Carlos Ferrando.
El entrenador local habló de la autoestima como clave para desarmar al Madrid, de primar las cosas que sus jugadores saben hacer bien; por ejemplo, tener la posesión de la pelota. Pero los nervios o tal vez el miedo al ver acercarse desatado a Roberto Carlos destrozaron estos planes, que, por lo demás, el Albacete aplicó sin desmayo hasta el segundo zarpazo a balón parado de Roberto Carlos con la involuntaria colaboración de Figo.
La mejor lección de autoestima la dictó el central Pablo, quien a los 23 años se ha convertido en el jugador de campo que más tiempo ha disputado en el presente curso liguero: 2.727 minutos. Pablo se doctoró ayer ante la presencia de Ronaldo, deseoso de marcar un gol al Albacete, único equipo de Primera junto al Murcia al que no ha castigado. La estadística no estaba ayer a favor del 9 blanco, que promedia un gol cada 92 minutos y marcó al final del último partido contra el Sevilla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004