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Crítica:

Música espiritual

Dedicado a las víctimas del 11-M, en el programa de la Orquesta y Coro Nacionales no hubo minuto de silencio, pues cuanto pudieran decir y significar la actitud en pie y la música callada lo dijo la música sonora desde dos mensajes tan bellos y diferentes como el Stabat Mater de Karol Szymanowsky (1882-1937) y el Requiem de Mozart (1756-1791).

Tuvimos versiones responsables de ambas partituras, en momentos de conocida conflictividad en la OCNE que Josep Pons supo remontar y Lorenzo Ramos, actual director del coro, enaltecer. Una cohesión en el estilo campeó en las formaciones instrumental y vocal, así como en la actuación de solistas notables: Ofelia Sala, cuyo timbre ya resulta emotivo, cantó con hondura de concepto y nobleza de fraseo, junto a la mezzo Sara Fulgoni, otro valor contrastado y en plenitud de prestigio; el tenor Gustavo Peña, mozartiano pero también belliniano, y el bajo austriaco Robert Holzaer, un brillantísimo todoterreno en toda clase de géneros y estilos. No era una tarde de aplausos, sino de sentimientos íntimos, pero las ovaciones se prolongaron en homenaje de todos los intérpretes.

Orquesta y Coro Nacional

Concierto en memoria de las víctimas del 11-M. Stabat Mater, de Szymanowsky, y Réquiem, de Mozart. Director: J. Pons. Director del coro: L. Ramos. Solistas: O. Sala, soprano; S. Fulgoni, mezzo; G. Peña, tenor, y R. Holzaer, bajo. Auditorio Nacional. Madrid, 2 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004