El presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, viajaron a Moscú este fin de semana con el objetivo común de tranquilizar al Kremlin por la reciente ampliación de la OTAN y amarrar los detalles de la nueva relación con Rusia tras la inminente ampliación de la Unión Europea. Pese a los intereses compartidos, los visitantes europeos procuraron no coincidir y evitar así la imagen de troika que crearon el año pasado cuando conjuntamente con el líder ruso, Vladímir Putin, rechazaron la estrategia norteamericana frente a Irak.
Chirac se convirtió ayer en el primer líder occidental que visitó el centro espacial secreto German Titov en la localidad de Krasnoznamensk, a 45 kilómetros de Moscú. La institución controla el lanzamiento de satélites militares y analiza la información de los satélites espías. Putin y el ministro de Defensa Serguéi Ivanov fueron los anfitriones del presidente francés y su invitación, según el periódico Nezavísimaia Gazeta, tendría por objetivo intentar persuadir a París de la conveniencia de construir un escudo de defensa antimisiles basado en tecnología rusa. El viernes, Schröder fue el primer dirigente internacional que visitó a Putin después de su reelección el pasado 14 de marzo.
En lo que se refiere a la ampliación de la UE, las negociaciones con Moscú para extender el Tratado de Cooperación con Rusia a los nuevos miembros han avanzado en las últimas semanas. Antes, el Kremlin había puesto obstáculos a la extensión a los nuevos socios de aquel documento, que data de 1997, y había presentado una lista de 14 objeciones. Fuentes diplomáticas europeas señalan que la mayoría de los puntos en litigio en las negociaciones entre Bruselas y Moscú han sido superados.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004