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OPINION DEL LECTOR

Por favor, hagamos algo por ellos

Llevo tiempo intentando escribir este mensaje, lo hago llorando porque me siento impotente e incapaz. En Tirso de Molina y Latina veo a diario y conozco ya a tres personas que viven en la calle. Tres personas diferentes: una de ellas está instalada justo en la plaza de La Latina, duerme bajo unos plásticos azules, debajo de un quiosco de flores, que minuciosamente se prepara todos los días (le veo levantarse puntualmente a las ocho menos cinco, cuando voy a trabajar) y come en un hornillo también a las tres y media, cuando vuelvo.

Tiene sus pertenencias en un carrito que cuidadosamente guarda con una cadena. Tiene la mirada perdida, pero se encuentra a sí mismo todos los días, con puntualidad: la comida y el sueño es su reloj. Otra persona (de color) duerme en el hueco de un portal en la calle de Toledo, junto al polideportivo de La Latina.

Tumbado a lo largo no cabe, se acuesta allí encogido y se mete en una cajita de cartón: siento como tirita por las mañanas y veo sus zapatos agujereados por un hueco, cuando hace frío. Cuando vuelvo está allí sentado, cada día que pasa veo cómo va perdiendo peso y cómo va ganando heridas y tristeza en la cara. Muchas veces llora y pide ayuda, aunque no siempre está allí.

Ya el último que conozco está en la calle del Duque de Alba, duerme en el soportal de una caja de ahorros, metido en un saco de dormir. Todavía parece que se pregunta qué está haciendo allí. Le veo a veces enfrente, sentado en la acera, tiene un ojo mal, creo que lo acaba de perder.

Hoy una mujer amable parecía que le conocía, le ha preguntado "¿qué tal?" y él decía, como si se encontraran después de mucho tiempo: "Pues aquí, pasando frío... Toda la mañana en el metro" y era casi por la noche, "menos mal que ha dejado de llover". Aún conserva las ganas de hablar del tiempo, aunque es lo único que le queda, la calle y el tiempo que hace allí. Por favor, que alguien pueda hacer algo por estas personas: alguna asociación, servicios sociales, alguien que conozca algún recurso, albergues. ¿Cómo podemos soportar que estas personas hayan perdido hasta la cabeza? No sé si es fácil pero, por favor, hagamos algo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004