El Gobierno peruano aprovechó su condición de anfitrión de la reunión anual del BID para mostrar sus logros económicos: crecimientos del 4%, reducción de su deuda e inversión extranjera por 4.800 millones de dólares en este año. No obstante, la creciente inestabilidad política del Gobierno de Alejandro Toledo sigue generando desconfianza en los mercados.
La deuda externa del país alcanza los 22.768 millones de dólares, el 37,3% del PIB, que equivale a unos 60.000 millones de dólares
Durante el año 2003 la actividad económica peruana creció un 3,97%, uno de los mejores datos que se han registrado en la última década
La 45ª asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizada durante esta semana en Lima, no sólo significó para Perú la entrada de 25 millones de euros netos por concepto de turismo, sino que además sirvió para que el Gobierno del populista Alejandro Toledo mostrara al mundo los logros económicos de su Administración, anunciando fuertes inversiones para este año y el pago sistemático de las amortizaciones de su deuda externa.
Durante 2003 la actividad económica peruana creció un 3,97%, uno de los mejores datos de la última década. Además se alcanzó el compromiso de déficit fiscal de 1,9% del PIB y la balanza comercial presentó un superávit récord de 710 millones de dólares. El desempleo ha logrado caer del 10% situándose cerca del 9% y la inflación es una de las más bajas del continente con un IPC de 1,8%.
Ésta es sólo la cara más amable de un país que vive una fuerte crisis política y está al borde de estallidos sociales. Desde finales del año pasado los escándalos se han sucedido: la renuncia del vicepresidente y la corrupción de uno de los asesores más cercanos al presidente, han desembocado en el cambio del equipo ministerial en dos ocasiones. Actualmente Toledo cuenta con un apoyo popular del 10% de la población y con mínimo apoyo empresarial generado por la vuelta al Ministerio de Economía de Pedro Pablo Kuczynski.
Ajeno a este crisis, el elemento que ha sustentado dos años de crecimiento sobre el 4% en Perú ha sido la inversión extranjera directa (IED), que ha pasado de representar 2.390 millones de dólares en 2002 a 4.800 millones en 2004, según ha anunciado Toledo esta semana. Esta inversión se basa en las reservas gasíferas de la zona de Camisea y en el descubrimiento de minas de oro y cobre en el sureste del país. De hecho, la inversión comprometida para este año destinará 2.000 millones de dólares al desarrollo de cada uno de estos dos proyectos.
Otro de los logros de la Administración es el control de la deuda pública. El sábado pasado el propio Kuczynski aseguró que reducirán la amortización de su deuda externa en unos 300 millones de dólares anuales, dentro de un plan de refinanciamiento de sus obligaciones que se suma a la reducción sistemática del déficit público. La deuda externa alcanza los 22.768 millones de dólares, el 37,3% del PIB, equivalente a unos 60.000 millones de dólares.
Control de la deuda
Este control de la deuda se ha visto favorecido por polémicas reformas impositivas que se han puesto en marcha. Hace dos semanas el Congreso aprobó la reducción de un impuesto a las operaciones financieras de un 0,15% a un 0,10%, debido al fuerte rechazo en el sector empresarial que lo consideró un "sobrecoste". Este tributo que se suma a los introducidos el año pasado -cuando se aumentó el impuesto general a las ventas a un 19% y el impuesto a la renta- han hecho crecer los ingresos del Gobierno central en un 8%.
Con todo, según señalan los analistas, las perspectivas para Perú son buenas si es que logra erradicar la inestabilidad política antes de las elecciones presidenciales de 2006. Además, la entrada como miembro asociado al Mercosur y su futura asociación con Estados Unidos, serán unos fuertes espaldarazos al comercio exterior y las exportaciones locales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004