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Reportaje:

La nueva vida 'libre' de Novell

La compañía de 'software' desvela su estrategia para dominar el mundo Linux

"¡Este año, no hay Windows!". Jack Messman, el presidente de Novell, gritaba porque en Brainshare, el congreso que celebra su compañía cada año en Salt Lake City, no se han utilizado los programas de Microsoft sino la cartera de productos Linux que desarrolla Novell. Éste es el primer Brainshare, también, en que la compañía se presenta al público como "la primera empresa de Linux". Y para demostrarlo contó con un invitado sorprendente: Linus Torvalds, padre del popular programa libre.

Novell nunca abandonara el 'software' propietario "porque es el que financia el desarrollo del libre", asegura Messman

El presidente de Novell, Jack Messman asegura que, en cuatro años, Linux tendrá una cuota de mercado en los PC del 25%

Más de 6.000 personas viajaron la pasada semana a Salt Lake City (Utah) para interesarse por las intenciones y objetivos de la nueva Novell. Brainshare 2004 es, según la compañía, la conferencia con más asistentes -entre clientes, analistas, socios y periodistas- de la historia de Novell, y probablemente ha sido también la más optimista. Durante la conferencia inaugural, cada vez que Messman pronunciaba la palabra "Linux", el auditorio se venía abajo entre gritos y aplausos. "Dejadme terminar con tres palabras", concluyó Messman: "¡Novell ha vuelto!".

Y es que la vieja compañía de software ha dado la vuelta a toda su antigua estrategia, que giraba en torno a su software propietario para redes. Su objetivo y obsesión está ahora en el sistema operativo abierto -que se puede copiar y modificar libremente- Linux.

Por eso, la apoteosis de Brainshare llegó cuando apareció en el escenario del Salt Palace, donde se celebraba la conferencia, Linus Torvalds, el creador de Linux. Tímido y escrupulosamente independiente de los desarrollos que hacen otros de su criatura, Torvalds no se prodiga en actos corporativos. Su presencia en Brainshare fue una sorpresa, y un regalo para el prestigio de Novell en la comunidad de software abierto: "Vosotros podéis marcar la diferencia en Linux, hoy en día", dijo Torvalds a los ejecutivos de Novell, y el público volvió a gritar de entusiasmo.

¿Qué ha hecho Novell en este último año para merecer la aprobación de Torvalds? En agosto, la multinacional sorprendió al mercado comprando Ximian, la compañía del mexicano Miguel de Icaza, uno de los programadores más conocidos y respetados de la comunidad de software libre. Era el primer paso serio de Novell en el mundo abierto, mientras que Ximian ganaba recursos. "Llegar a los grandes clientes", explica Icaza, "cuesta mucho trabajo, y las star-up [compañías recién creadas] no tienen dinero ni comerciales para hacerlo", explica.

En noviembre. Novell aquirió Suse Linux, el número dos de este mercado, y recibió una inversión de 50 millones de dólares de IBM. En Brainshare, Novell ha anunciado la extensión de este acuerdo y la firma de otro con Hewlett-Packard. Con todas estas piezas, "Novell es la única empresa que lo tiene todo en el mundo Linux, desde el escritorio [Ximian] hasta el servidor [Suse]", asegura Messman.

¿Necesita Novell alguna otra pieza más? En declaraciones a EL PAÍS, Messman dice que no, y explica también que la integración de todas estas piezas está funcionando "muy bien". Miguel de Icaza está de acuerdo. "Trabajamos en equipo, y nuestro objetivo es el mismo: llevar Linux al escritorio".

Ambos reconocen una cosa. El mayor freno que existe hoy día a la extensión de Linux como competidora de Microsoft en los ordenadores personales es la falta de aplicaciones desarrolladas para el sistema libre. "Quizá necesitemos añadir algunas pequeñas piezas, y puede que invirtamos en el desarrollo de aplicaciones que empujen el crecimiento del negocio del escritorio", desvela Messman.

El cambio interno en Novell, en todo caso, está siendo duro. Messman explica que los ingenieros y comerciales estaban acostumbrados a trabajar en un mundo propietario, es decir, diseñando sus propios productos, los primeros, y vendiendo licencias, mantenimiento y soporte, los segundos. El mundo abierto modifica las reglas. Los programadores deben diseñar aplicaciones por encima de las que distribuye la comunidad, mientras que los vendedores "pasan de ser granjeros a cazadores", dice Messman. "Nuestros comerciales estaban más concentrados en renovar contratos que en buscar nuevos clientes", explica.

El presidente de Novell cree que 2004 será el año de la victoria de Linux en los grandes servidores que controlan los sistemas informáticos. Y también cree que, en cuatro años, Linux tendrá una cuota de mercado en los PC del 25% -actualmente, más del 90% está en manos de Microsoft-. La propia Novell va a predicar con el ejemplo: a finales de año, todos sus sistemas dejarán de funcionar con Windows y el resto de las aplicaciones de Microsoft, y pasarán a funcionar con Linux y el resto del software de Novell.

Sin embargo, Messman quiere dejar bien claro que Novell no va a abandonar Netware, su sistema operativo propio, lo que ha provocado las quejas de la comunidad de software libre. Y siempre seguirá desarrollando programas propietarios, insiste. "Es que debemos. Los beneficios del software propietario son los que financian el desarrollo del software abierto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004