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Entrevista:FRANCISCO ETXEBERRIA | Profesor de Medicina Forense de la UPV

"El nuevo Gobierno debería impulsar las investigaciones sobre los desaparecidos"

Francisco Etxeberria (Beasain, 1957), profesor de Medicina Forense de la UPV, subdirector del Instituto vasco de Criminología y presidente del departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, es el coordinador de las investigaciones que desde hace dos años se realizan en Euskadi para localizar el paradero de los desaparecidos durante la Guerra Civil, por las que ya se han descubierto 26 enterramientos comunes. Además, participa en el hallazgo de las fosas en el resto de España, con más de 40 localizaciones, que albergan cerca de 300 cuerpos. Etxeberria intervendrá este mes en unas jornadas sobre el tema en Valladolid.

Pregunta. El Gobierno del PP bloqueó la investigación y no dejó acceder a los archivos de Instituciones Penitenciarias, donde hay datos fundamentales. ¿Qué esperanzas tienen con el PSOE?

Respuesta. Después de insistir durante más de un año, en enero pasado nos dejaron acceder a un caso. Sin embargo, me consta que han respondido negativamente a otros equipos y que se siguen poniendo trabas. También por parte de algunos juzgados y registros civiles. Ahora sería el momento de que con el nuevo Gobierno se le diera un impulso y hubiera acceso libre a todos los archivos.

P. ¿En el País Vasco es más fácil?

R. Se ha abierto una ventanilla para las familias de los desaparecidos. Nosotros podemos hacer lo que queremos de manera razonable y siempre que sea para atender a las familias. Hasta la fecha son ya 350 las que han solicitado formalmente a la dirección de Derechos Humanos del Gobierno vasco que se les intente aclarar qué es lo que ocurrió. La parte operativa la hace la Sociedad Aranzadi, con la que se firmó un convenio. En rigor, lo que siempre están pidiendo las familias es que se les aclare documentalmente lo que pasó.

P. ¿En qué punto se encuentra la investigación actualmente?

R. Tras haber trabajado durante el año 2003, ahora se trataría de ir caso por caso, intentando ser lo más rigurosos posible, aclarando en el detalle. Entre los temas más complicados están aquellos de gente del País Vasco que ha muerto en lugares muy lejanos. Por ejemplo, hay un grupo de prisioneros vascos que murieron en un accidente de ferrocarril en Andalucía y hemos encontrado en el registro civil de localidades de allí los nombres perfectamente anotados. Esta información para muchas de las familias era desconocida. Esa parte, de archivos, no me cabe ninguna duda de que será objeto de estudio en los próximos años, así como la recogida de testimonios. Por este camino se ejerce una labor, que le corresponde a la Administración, la de atender y mostrar interés por estas familias a las que, al fin y al cabo, en más de 60 años nadie les ha hecho ningún caso.

P. ¿Cuál es la mayor satisfacción que ha tenido en su relación con las familias?

R. Saber que las familias se han reunido en torno a una comida. Para ellos es ese momento estelar en el que todo lo que han oído, y que se contó por debajo, se puede decir en alto.

P. ¿Qué es lo que más le ha sobresaltado de este trabajo?

R. Comprobar la realidad del que pierde la guerra, del derrotado. La renuncia incluso a olvidar todo el drama vivido... Es esa idea de injusticia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004