La primavera es la antesala del verano. Una obviedad que, en cualquier caso, se traduce en una mayor consciencia de las condiciones físicas individuales y en una mayor preocupación por reducir excesos y carencias. Esta consciencia se refleja en un incremento de la afluencia a los gimnasios o a los establecimientos de bronceado. El último número de la revista Consumer analiza la adaptación de estos últimos establecimientos a la ley que regula los solariums, en vigor desde enero de 2003. La revista asegura que la "inmensa mayoría de los centros de bronceado" analizados no recoge las prácticas marcadas en la ley. Una situación que no es baladí si se tiene en cuenta que uno de cada cinco españoles adultos se expuso a sesiones de rayos uva en 2002, según datos del sector.
Técnicos de la revista visitaron en marzo 130 establecimientos en 13 ciudades españolas, entre ellas Valencia y Alicante. Sólo el 7,7% de los centros supera la prueba. En el caso de Valencia, la revista visitó 10 establecimientos y sólo uno de ellos "aprueba el examen". Valencia es la segunda ciudad más barata de las comprobadas con un precio medio por sesión de 3,6 euros (la media española es de 5 euros).
El incumplimiento más reiterado que detecta la revista en este muestreo es la ausencia de la información obligatoria. El asesoramiento al cliente, asimismo, "es casi siempre muy deficiente". Ocho de cada diez establecimientos no realizó de forma correcta la comprobación del fototipo de la piel del cliente y en un 16% de los casos se permitió la entrada en las cabinas de bronceado sin protección en los ojos, por citar algunos casos. El estudio recuerda que los filtros de estas máquinas eliminan las radiaciones ultravioletas de tipo B, las que más perjudican a la piel y que sólo dejan pasar las del tipo A (responsables del bronceado). Y aunque son "más peligrosos los rayos UVB del sol, los UVA no son innocuos", recuerda. La revista también insiste en que superar las 20-30 sesiones de UVA al año supone un peligro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de abril de 2004