El juicio por la muerte de una toxicómana, el 26 de enero de 2000, en un centro de la asociación cristiana Betel de Torrejón de Ardoz comenzó ayer en el Juzgado de Instrucción número cuatro de esta localidad. El citado centro carecía de licencia para dar atención médica a drogodependientes. La fiscalía no acusa al secretario de Betel, Javier G. E., pero sí lo hace la acusación particular en representación de la madre de la fallecida, que pide para él una pena de tres años y seis meses de prisión y una indemnización de 180.000 euros por homicidio imprudente.
Obdulia Rodríguez López, toxicómana desde hacía 10 años, infectada de sida y apuntada en un programa de metadona, fue llevada a dicho centro por la organización, "instalándola durante varios días, sin atención médica". Según prosigue la acusación, los responsables del centro decidieron interrumpir el tratamiento de metadona que seguía la mujer desde 1995 (con una dosis estable de 125 miligramos diarios). Obdulia falleció el 26 de enero de 2000. La acusación cree que se trató de una imprudencia del centro, por carecer de personal médico y de ambulancia para trasladarla a un hospital.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 2004