La frustración de la afición del Rayo derivó ayer en escándalo por la actuación arbitral tras el empate, 1-1, con el Almería, en Vallecas. Los enfrentamientos con la policía acabaron con tres heridos leves y tres detenidos. Los hinchas estallaron tras el gol almeriense marcado en el minuto 92 en una falta discutida.
Los altercados se iniciaron en las gradas. Los hinchas arrojaron objetos y uno de ellos alcanzó al delegado de campo. La policía cargó entonces una primera vez y ya fuera del estadio lo hizo contra unos 300 aficionados de la Peña los Bucaneros que lanzaron botellas contra coches y destrozaron papeleras y bancos.
La presidenta del Rayo, Teresa Rivero, dijo: "Estoy indignada. Nunca se puede justificar la violencia, ni las peleas, ni que los aficionados tiren cosas, pero hay árbitros que tienen actuaciones lamentables y que provocan. La expulsión de Iriney ha sido una vergüenza y ha terminado pitando dos faltas que no eran hasta que han empatado. Así lograrán que nos vayamos a Segunda B".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de abril de 2004