La Audiencia de Huelva ha condenado a cuatro marroquíes, M.L., M.S., O.Q. y R.B., a 18 años de prisión cada uno por secuestrar, en noviembre de 2002, a tres compatriotas que fueron retenidos en un cortijo en Palos de la Frontera (Huelva) entre cuatro días y una semana, hasta que sus familiares pagaron por su rescate cantidades que oscilan entre los 1.200 y 1.250 euros.
Según la sentencia, H.F., L.F. y S.H., llegaron en una patera a las costas de Tarifa (Cádiz) procedentes de Marruecos junto a unas 50 personas más. El grupo se dispersó una vez en tierra. H.F., L.F. y S.H. fueron conducidos en un vehículo por el hermano de uno de los procesados, M.S., y por otro de los inculpados, M.L., a un cortijo en la finca El Jabonero, de Palos de la Frontera, donde trabajaban y residían tres de los condenados. Uno de ellos, O.Q., vivía en Valencia, pero acompañó al grupo hasta la casa y permaneció allí unos días.
Una vez en la vivienda, alojaron a las tres víctimas, junto a otros cinco compañeros más, en una habitación sin mobiliario, a excepción de unos colchones apilados. Además, los despojaron de sus teléfonos móviles y les advirtieron de que no hicieran ruido ni hablaran entre ellos.
Durante el encierro, fueron vigilados de forma permanente, "les daban poco de comer y siempre que querían ir al baño debían pedir permiso a sus captores, que les abrían la puerta y les acompañaban en todo momento". Los secuestradores les decían, además, que iban a permanecer encerrados hasta que sus familiares pagaran e incluso en una ocasión llegaron a amenazar a uno de ellos con un cuchillo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004