Las sociedades de inversión, los venture capitalist, de Estados Unidos, han visto los primeros beneficios después de tres años, según su asociación nacional.
El valor de las inversiones de estas sociedades de capital riesgo, la quinta parte de las cuales están en Silicon Valley (California), creció un 8,1% el pasado año, una minucia comparada con los beneficios del 29,5% en 2000. En ese año, que celebraba el décimo aniversario de subidas continuas de la bolsa nortemaericano, estalló la burbuja de las puntocom y, como habían profetizado las principales consultoras de Internet, desaparecieron el 80% de estas empresas. Con ellas se esfumaron las inversiones de los venture capitalist que arriesgaron su dinero con vistas a una rápida salida a bolsa, que ya nunca ocurriría.
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Al año siguiente, el valor de las inversiones cayó un 31,5% y en el año 2002, un 37,5%. Más pérdidas que el resto de todo el sector en sus 50 años de historia, según la National Venture Capital Association (NVCA).
Sin embargo, la recuperación de las inversiones de alto riesgo viene ahora de la mano de compañías de biotecnologías y de las llamadas ciencias de la vida, que también se han asentado en Silicon Valley y, una vez más, alrededor de las universidades.
Pese al optimismo de los inversores, aún son muy pocas las empresas que se lanzan a salir a bolsa, a la espera de que empresas consolidadas como Salesforce y Google lo hagan.
El informe anual de la NVCA muestra que las sociedades que invirtieron en empresas nacientes (start up) el pasado año aun perdieron un 7%, mientras que ganaron un 25,4% aquellas que apostaron por las compañías ya consolidadas.
Las cuentas del último trimestre han aumentado el optimismo al refrendarse la buena marcha de empresas clásicas de Intenet, como Amazon o Ebay.
En el último año, el índice bursátil Nasdaq, donde cotizan la mayoría de las tecnológicas, creció un 50% respecto al año anterior, mientras que el índice Standard & Poor's, más industrial, subió un 26.4%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004