Frente al famoso puente de las cadenas, símbolo de Budapest, está terminando de construirse un suntuoso Four Seasons que es descrito como "el primer seis estrellas de Europa". No es una casualidad. Con sus casi dos millones de habitantes, la capital húngara ha vivido en los últimos años constantes inauguraciones de hoteles -la cadena española NH acaba de abrir uno-. No están dirigidos sólo a los turistas, que pueblan el centro histórico de la ciudad, sino a los ejecutivos. Esta bellísima urbe, partida por el Danubio que arrastra en sus aguas la historia de Europa como relató Claudio Magris, se ha ido convirtiendo en el centro de operaciones para empresarios que trabajan en todo el este de Europa.
Ninguna otra ciudad europea ofrece tal cantidad de imponentes edificios de viviendas, de todos los estilos del XIX y principios del XX, que se extienden por los majestuosos bulevares de Pest o las colinas de Buda. Todavía quedan muchas inversiones, muchas fachadas por limpiar hasta que la capital de las tres ciudades (Buda, Obuda y Pest, unidas en 1873), devastada durante la II Guerra Mundial, recupere su esplendor, cuando era una de las dos capitales del Imperio austrohúngaro, pero cada año se acerca más a ello.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004