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Crítica:LAS VENTAS

Pertinaz blandura

La emoción no fue ayer en Las Ventas muy subida de tono, ni extremada, más bien inexistente por culpa de unos novillos de El Serrano que perdieron las manos constantemente, o que rodaron por la arena para desconsuelo de todos los presentes. Además, fueron mansurrones, no tuvieron casta ni celo, un ejemplo de lo que no tienen que ser los toros. Eso sí, la presentación en líneas generales fue buena. Sin embargo, los sobreros de Félix Hernández, uno por feo de hechuras, y otro por destartalado y bastote, tuvieron peor presentación.

Luis Miguel Vázquez recibió a sus dos novillos en chiqueros a puerta gayola. A su primero le pegó unos naturales solitarios, sin ligar, de bella factura, y a su segundo lo pasó de muleta sin compromiso, sin apreturas. A los dos novillos Vázquez los mató de dos buenas estocadas. Serranito estuvo voluntarioso en su primero, y se pegó un arrimón de importancia en su segundo, al que despenó de perfecto volapié. Y Javier Perea no se acopló en su primero, y al sexto, que muleteó sin fe y por las afueras, se lo cargó de un feo metisaca en los bajos.

El Serrano / Vázquez, Serranito, Perea

Cuatro novillos de El Serrano, 2º y 6º devueltos por inválidos, bien presentados, mansos y muy blandos; sobreros de Félix Hernández, manso y soso respectivamente. Luis Miguel Vázquez: saludos; silencio. Serranito: aviso y silencio; ovación. Javier Perea: aviso y silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 1 de mayo. Casi dos tercios de entrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 2004