El periodista húngaro-argentino Attila Nagy Toth, referente obligado para los profesionales hispanoamericanos de la información en Hungría, falleció el lunes en un hospital de Budapest, a los 62 años, tras una larga enfermedad. Apasionado de la profesión, Attila Nagy trabajó hasta el final de sus días y aun el pasado sábado día 1 de mayo sus crónicas para Efe describían detalladamente como sus compatriotas festejaron el ingreso húngaro en la UE.
Nacido en la pequeña localidad magiar de Nadudvar en 1942, hijo y nieto de pastores calvinistas, con sólo dos años emigró con su familia por motivos políticos primero a Brasil y luego a Argentina, país este último donde pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia. A principios de los años sesenta se trasladó a Holanda para licenciarse en Teología por la Universidad de Utrecht, localidad donde realizó labores de asistencia social para trabajadores inmigrantes procedentes de España.
Tras regresar en 1967, convertido en pastor calvinista, a Argentina, donde trabajó también en varios oficios, en 1970 se trasladó con su familia a Montevideo para asumir la responsabilidad de dirigir la comunidad evangélica húngara en la capital de Uruguay. Debido a sus inquietudes sociales, ya entonces mantuvo estrechos contactos con grupos de izquierdas y células guerrilleras de los tupamaros, relaciones que complicaron su presencia en Uruguay sobre todo a partir del golpe militar de 1973.
Cuando su compromiso personal se convirtió en arriesgado e incluso peligroso en Montevideo, Attila Nagy retornó en 1975 a Hungría. Fue entonces cuando descubrió su alma de reportero, realizó estudios universitarios de Periodismo en Budapest y comenzó a trabajar para las emisiones en español de la radio pública húngara. Ya antes de la caída del comunismo, en 1988, empezó a colaborar con Efe, de la que era corresponsal desde 1991.
Con un talento natural para los idiomas y muy querido por sus colegas, Nagy fue además el primer contacto indispensable de los diplomáticos de España y América Latina que eran destinados a Budapest. Su dedicación periodística le ayudó a enfocar sus eternos compromisos sociales desde otras perspectivas, convertido en defensor a ultranza de minorías como la gitana o judía, así como de otros grupos discriminados.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004