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Necrológica:

Federico González: en los cielos de Mingus

Hace un mes mandó a la redacción su última crítica (OAM Trío, en Calle 54). Y el 17 de abril aún se publicó una entrevista suya con Dianne Reeves y una pieza sobre John Zorn. Seguro que estaba sacando fuerzas de flaqueza para acudir a los conciertos del Festival de Jazz de San Juan Evangelista, que comienza hoy, y pasarse antes incluso por las IX Jornadas de Jazz en la UPM.

Miquel Jurado, crítico de EL PAÍS en Cataluña, asegura que "una llamada telefónica por una tontería podía convertirse en una conversación de una hora. Federico era una persona que se interesaba por el arte y no uno de esos críticos que en cuanto les sacas de la fecha en que Charlie Parker grabó tal o cual obra ya se despistan. Era capaz de venir a Barcelona sólo para ver una exposición. Para mí va a ser un vacío terrible cuando coja la edición de Madrid y vea que sobre jazz escribe otra persona".

"Una vez en Múnich me desesperé porque habíamos quedado para comer y él no llegaba. Resulta que se había metido en todas las tiendas de discos y apareció cargado de elepés", cuenta Pablo Sanz, crítico de jazz de El Mundo. "Viajaba siempre con una bolsa vacía en la que metía otras dos bolsas vacías y regresaba en el avión al límite del exceso de equipaje".

Para el histórico Cifu, que dirige y presenta Jazz porque sí, en Radio Clásica, es un amigo que se va. "Le conocía desde antes de que escribiera. Para los aficionados al jazz era aquel fotógrafo al que veíamos en el San Juan dándole a la cámara. Era un aficionado puro y duro, de esos que no paran de informarse". Cifu compartió música con él infinidad de veces: "En su casa o en la mía, desde después de la comida hasta las dos o las tres de la mañana".

Javier de Cambra, crítico de jazz de La Razón, lo compara a un músico de jazz: "En la tradición del jazz, el objetivo del músico es encontrar su sonido, que se le reconozca. Y eso es algo que consiguió Federico. Tener su propio estilo desde que comenzó a escribir en 1990. Una gran capacidad para crear imágenes y metáforas". El periodista musical Pedro Calvo admite polémicas cordiales, "pero en esos momentos tan terribles para él, le he visto más abierto y con mucho más amor aún por la música. Su suegra dice que ha perdido más que un hijo y nosotros perdemos más que un compañero. Va más allá del arte, el jazz y el periodismo. Nos ha dado una lección de vida. Ojalá que todos nos pudiéramos enfrentar a una tragedia con una sonrisa". Luis Martín, crítico de Abc, que también coincidió con él en muchos festivales, cree que la enfermedad le cambió: "Tenía un interés por la gente que no expresaba por timidez. Al principio todo el mundo le encajaba en un planteamiento fundamentalista, pero lo cierto es que escuchaba desde monofonía hasta los minimalistas europeos".

Cifu dice que fue un luchador. "Sé que en los últimos meses venía al San Juan con fiebre y dolores. Es un hombre que vivió nuestra música con pasión y se defendió como un jabato". Carmen, la mujer de Federico, lo explica así: "En el hospital nunca le faltaba música. Pero aunque no hubiera, él la tarareaba. Me decía que no pensaba con palabras, sino en música. A veces, ya con los ojos cerrados, le preguntaba: 'Federico, ¿dónde estás?'. Y él me contestaba: 'Con Mingus".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004