El presidente provincial del PP en Málaga, Joaquín Ramírez, que será designado senador en representación de la comunidad autónoma, dejará la Diputación de Provincial, donde es portavoz del grupo, pero mantendrá, de momento, su acta de concejal en la capital.
Las distantes relaciones que mantiene con el alcalde, Francisco de la Torre, están en el fondo de esta decisión. En principio, Ramírez, que pidió a Javier Arenas uno de los tres puestos en el Senado que corresponden al partido, pensó abandonar también el Ayuntamiento de Málaga, donde no tiene ningún papel y simplemente se limita a asistir a los plenos. Pero cambió de opinión después de que el alcalde desautorizara al concejal de Urbanismo, Juan Ramón Casero, hombre del entorno más próximo a Ramírez, por la solución dada a las irregularidades urbanísticas en un edificio en el caco histórico que se saldó con una multa económica. El alcalde dijo en público que él hubiera optado por demoler el habitáculo de 12 metros cuadrados construido sin permiso.
Este asunto volvió a dar luz a las discrepancias dentro del grupo municipal entre concejales más próximos al alcalde, y los afines a Ramírez, que prefiere, "de momento" no dejar su puesto en el consistorio, aunque su presencia en la corporación sea poco menos que testimonial.
Estas diferencias volvieron a evidenciarse ayer, en un medido cruce de declaraciones. Ramírez dijo que no se plantea abandonar la concejalía porque pese a la acumulación de cargos es un puesto que apenas le ocupa tiempo, aunque matizó que no quiere ocupar un puesto que podría desempeñar otro compañero.
El alcalde se agarró a este matiz e interpretó que Ramírez "deja el tema abierto" y, aunque aseguró que no vale la pena entrar en polémica, interpretó que dejará el acta de concejal cuando deje la de diputado provincial. Además, De la Torre consideró que al equipo de gobierno "le vendría bien" contar con una persona con más dedicación al consistorio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004