El fenómeno de la deslocalización de empresas provocó ayer una insólita coincidencia en el Parlament entre Convergència i Unió (CiU) e Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida (ICV-EUiA): ambas formaciones criticaron al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, por aconsejar a las empresas catalanas deslocalizaciones parciales de su producción para evitar cierres. En cambio, el portavoz parlamentario de Esquerra Republicana (ERC), Josep Huguet, que no suele morderse la lengua en las críticas al Gobierno tripartito pese a apoyarlo, se mostró comprensivo con la apreciación del presidente de la Generalitat.
Maragall sugirió el pasado lunes desde París a las "empresas catalanas de cierta dimensión que deslocalicen una parte de su producción para evitar que sean las compañías enteras las que tengan que irse o cerrar". El jefe de la oposición, el convergente Artur Mas, opinó ayer que esta apreciación refleja un "error de concepto" y dio la receta que en su opinión debería defender un presidente con "altura de miras": "Hay que invertir en el extranjero, pero sin necesidad de deslocalizar de Cataluña actividades".
El portavoz parlamentario de ICV-EUiA, Joan Boada, consideró que "un presidente de la Generalitat de izquierdas" no debe irrumpir con este tipo de declaraciones, "que a veces no se entienden", sin el máximo consenso previo. El republicano Josep Huguet, en cambio, compartió el análisis del presidente de la Generalitat limitando la deslocalización a "la parte de trabajo con menos valor añadido para asegurar que lo que quede aquí sea el valor añadido". Huguet, por su parte, cargó contra la "competencia desleal" de otras comunidades autónomas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004