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El fiscal pide 3 años y 4 meses por la muerte de un joven en Catarroja al estallar carcasas

El fiscal solicitó ayer tres años y cuatro meses de prisión para las nueve personas que considera responsables de la muerte de un joven de 17 años, Sergio García Félix, el 18 de septiembre de 1999 en Catarroja al estallar un carrito con más de 15 kilos de pólvora para la despertà de aquel día. Entiende el fiscal que cometieron un delito de homicidio por imprudencia, además de varios por lesiones y más de un centenar de faltas por los daños materiales a vehículos, inmuebles y pisos afectados por la explosión. La acusación particular responsabiliza a otras dos personas más. Ayer se inició el juicio en el Juzgado de Lo Penal número uno de Valencia.

Dos de los Clavarios del Cristo de la Piedad (organizadores del festejo de aquel día) y la persona que consiguió los fuegos de artificio y los trasladó el día anterior a los hechos a la sede de los clavarios declararon ayer.

El relato de los hechos aportado por el fiscal sobre lo ocurrido incluye vulneraciones sobre los reglamentos del ayuntamiento de Catarroja y de la Generalitat en materia de traslado, almacenamiento y manipulación de una carga que superaba -aunque ni el ministerio público ni quienes declararon ayer la fijaron- los 15 kilos.

Los clavarios, según el escrito de acusación, se reunieron días antes con el alcalde de la localidad, el concejal de fiestas y el responsable de la policía local entre otros. De aquella reunión resultó una licencia no escrita para la celebración de la despertà -no sólo no se corrigió nada de la propuesta de los clavarios sino que la convocatoria fue publicitada por el Ayuntamiento-. Ello supuso, según el fiscal, el incumplimiento de la ordenanza municipal reguladora de la manipulación y uso de artificios pirotécnicos.

Un sinfín de vulneraciones

Recaredo Giménez Clemente, ya entonces jubilado y ex trabajador de la empresa pirotécnica Arnal -aunque la empresa no lo reconoce como tal-, fue la persona con la que contactaron los clavarios para conseguir los fuegos de artificio. Les suministró más material del permitido y sin la participación de alguien que trasladara las precauciones necesarias para la manipulación de los masclets y carcasas.

La carga fue trasladada en un vehículo ordinario -lo que es ilegal- y almacenada en un bajo en el que no había protección alguna -situación también ilegal-. Giménez Clemente refirió a los clavarios una persona para el disparo -que carecía de la acreditación correspondiente para poder hacerlo-. El día de los hechos, con ausencia de Giménez Recaredo, los clavarios sacan a la calle los 15 kilos de explosivo bruto, los colocan en un carrito de supermercado y circularon a pie por varias calles sin protección, cogiendo cualquier persona masclets. A las 8.45, entre las calles de Trinquet y Galicia, el carro explotó. Sergio García murió, nueve personas resultaron heridas, 19 coches con daños, 75 inmuebles afectados y 14 viviendas cuyos daños no se tasaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004