El nuevo Gobierno central del PSOE ha nacido con la "vocación" de tomar decisiones contra los intereses de los valencianos y sus primeras decisiones no tienen "nada que ver con el consenso ni con el diálogo". El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, insistió ayer en su crítica a la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, por derogar el trasvase del Ebro previsto en el Plan Hidrológico Nacional (PHN). Un asunto que el PP parece querer explotar al máximo de cara a las elecciones europeas del 13 de junio -con el argumento de que es "el único" partido que defiende los intereses de los valencianos- en las que pretende mantenerse como la fuerza más votada.
La decisión de derogar el trasvase del Ebro y la consiguiente crítica a la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y al Gobierno del PSOE, que "desde el primer momento, están tomando decisiones justo en contra de los intereses" de los valencianos, se ha convertido en el monotema del PP. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, lo utilizó ayer por la mañana por dos veces en apenas unos minutos. Primero en el Palau, tras su entrevista con los rectores de las cinco universidades públicas valencianas, y minutos más tarde en la sede del Partido Popular, donde, acompañado por el secretario y el vicesecretario regional del partido, José Joaquín Ripoll y Juan Manuel Cabot, respectivamente, mantuvo un encuentro con periodistas.
La cita de ayer en la sede del partido en Valencia tenía un doble objetivo. Por una parte, demostrar unidad y dar por cerrada la crisis interna entre los partidarios de Camps y los seguidores del ex ministro Eduardo Zaplana en la guerra interna abierta por el relevo en la presidencia regional de la formación. Por otro lado, y como consecuencia de la pacificación forzada la semana pasada por Mariano Rajoy, anunciar que el partido se va a centrar a partir de ahora en las elecciones europeas del 13 de junio. Pero ese doble objetivo pasa por la utilización del instrumento adecuado: la derogación del trasvase.
"Ésta es la primera ocasión que tenemos de estar juntos en la sede del partido después de la junta directiva de la semana pasada [en la que fue nominado presidente del PP valenciano]", dijo Camps, quien compareció flanqueado por Ripoll y Cabot, ambos zaplanistas declarados. Después, el presidente y Ripoll insistieron en ofrecer una imagen de unidad.
Camps anunció a continuación que el PP, consciente de la importancia de las elecciones europeas, concurre "con todo el ánimo" para revalidar su posición como partido más votado. "Vamos a volver a demostrar que el PP es el partido más importante y el único que defiende los intereses en el conjunto de la Comunidad Valenciana", dijo Camps, introduciendo así el monotema. Según el líder del PP, su partido representa "el sí a la prosperidad" de los valencianos, mientras que "el PSOE es el no a la Comunidad Valenciana". "Somos conscientes de que los ciudadanos de esta Comunidad pueden nuevamente volver a proponer qué proyecto político entienden ellos que defiende de verdad los intereses" de los valencianos, sobre todo, añadió Camps, después de que el Gobierno socialista haya demostrado en sus primeras decisiones que "nace con la vocación de tomar decisiones justo en contra" de esos intereses.
"Alguien tendrá que explicar el empecinamiento en parar el progreso de la Comunidad Valenciana", añadió Camps entrando ya de lleno en su argumento: según su versión, en el discurso de investidura José Luis Rodríguez Zapatero "dijo no al trasvase y sí a los votos de Esquerra Republicana de Catalunya". Después, la ministra de Medio Ambiente le anunció personalmente la decisión y presentó como alternativa al trasvase unas "carpetillas" que, según Camps, sólo contenían obras ya previstas e incluso iniciadas del anexo de inversiones del PHN. Finalmente, Narbona fue el lunes a Bruselas "a decir que no venga el dinero" del trasvase. Y todo ello "sin diálogo ni consenso".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004