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Dos fiscales se instalan por falta de espacio en la biblioteca de los juzgados

La precariedad laboral a la que se enfrentan los fiscales de la provincia de Alicante ha adquirido cotas casi cómicas, si no fuera porque el trasfondo del asunto es de gran calado. Dos fiscales destinados a la circunscripción jurisdiccional de Torrevieja han instalado su despacho "de campaña" en la biblioteca del palacio de justicia ante la falta de espacio.

Pero la situación se ha tornado, si cabe, aún más complicada. José Antonio Romero, fiscal jefe de la Audiencia de Alicante, hace cábalas para buscar acomodo a un tercer fiscal en el recién estrenado inmueble judicial -fue inaugurado en abril de 1999-. La situación ha llevado a Romero a reclamar a la directora general de Justicia el uso de toda una planta del edificio para que los fiscales puedan desempeñar su trabajo de manera idónea.

La precariedad de medios que padecen los profesionales que trabajan en el palacio de justicia de Torrevieja es mimético, aunque en menor medida, en Orihuela. Las reducidas dimensiones de las dependencias habilitadas impiden que la totalidad de la plantilla pueda trabajar simultáneamente. Estas limitadas condiciones laborales fueron comunicadas por el fiscal jefe en su informe anual sobre la actividad del ministerio público.

Sin embargo, la precariedad laboral no se reduce al déficit de medios y de espacio. La plantilla de fiscales de la provincia de Alicante alcanza los 65 profesionales, incluyendo las últimas dos plazas aprobadas para Alicante por el anterior Ministerio de Justicia y otros tres fiscales con plaza provisional hasta final de este mes. Romero considera necesario, al menos, ampliar en seis fiscales. La alta criminalidad de la provincia de Alicante acarrea que los fiscales soporten un elevado volumen de trabajo, sobre todo, en las zonas costeras, según Romero. El número de diligencias abiertas en los juzgados de Alicante en 2003 fue de 215.671.

El fiscal jefe advierte de que la carencia de profesionales repercute sin duda en la dilación de la instrucción de las causas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004