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COLUMNA

'Tómbola', pesas y medidas

La hazaña que perpetró, días atrás, el programa Tómbola de Canal 9 puede fulminar el calificativo de telebasura que le han endilgado. La medición pública y virtual del pene de un invitado, con un humilde metro de costurera y dos devotos colaboradores, no debe considerarse escandalosa ni impúdica, sino anatómica. Antaño, cuando se medía un meridiano terrestre se organizaban costosas expediciones a países remotos, y se procedía de espaldas al pueblo; hoy, se actúa democráticamente, y cualquiera puede seguir tan delicadas operaciones desde su salita de estar. Lo que no se entiende es la irritación y la pasividad de las autoridades, ante un hecho de tal naturaleza. Que lo descalifique la oposición parlamentaria parece procedente, sean unas u otras las razones que la inspiran; pero que lo hagan quienes controlan un medio, de titularidad pública, por cierto, da muy penosa impresión. En particular, cuando Francisco Camps ha resuelto la crisis interna, según dicen, del PP valenciano. Aunque, a lo que se ve, en TVV aún no se han enterado y siguen bajo otra obediencia. Pero no se compadece que el Consell se rasgue las vestiduras y exija medidas a Canal 9, ¿más medidas aún? Claro que si Tómbola le toma afición y se especializa en esos menesteres, con algo de mamporrero, estaría adiestrada para confeccionar un revelador catálogo de las dimensiones y características de los órganos sexuales masculinos de los cargos populares y de cuantos aspiren a ostentarlos, en futuros comicios autonómicos. Echándole imaginación y osadía, el molt honorable puede fácilmente convertir la disidencia ortodoxa de los dirigentes de TVV en mansedumbre lanar, y disponer de un ilustrativo instrumento para conocer las intimidades y pequeñeces de sus señorías, consejeros y directores generales. Si antes, por sus actos se les conocía, ahora, se les conoce por sus tamaños. Camps debería depositar esa histórica medida de Canal 9 en el Museo de Sèvres, para que se conserve bien erguida, junto al metro de platino iridiado, y ofrendar así nuevas glorias a España. Pero cómo se las ponen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004