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El banco central de EE UU cree que no hay riesgo de inflación y mantiene los tipos en el 1%

La subida de tipos en EE UU está a la vuelta de la esquina, pero aún no es tiempo de girar. La Reserva Federal estadounidense (Fed) -banco central- introdujo un importante cambio de lenguaje al retirar la palabra "paciencia" de su mensaje sobre política monetaria y por primera vez en esta fase de expansión puso todo el énfasis en la tendencia inflacionista. Sin embargo, optó por mantener el precio del dinero en el 1% porque considera que el alza en los precios está controlada a largo plazo.

La atención en Wall Street y de los analistas económicos se centró en el lenguaje que iba a utilizar el comité para explicar la decisión de mantener los tipos intactos y preparar al mercado ante una pronta subida. La línea fue la misma que siguió su presidente, Alan Greenspan, cuando hace dos semanas compareció ante la comisión de Economía del Congreso. La primera novedad respecto a la declaración del 25 marzo es que ya no se hace referencia a la "paciencia" a la hora de mantener la estrategia de bajos tipos para impulsar a la economía.

La Fed sigue considerando, en todo caso, que la política monetaria en vigor está dando un "importante apoyo" a la actividad económica en EE UU. Y en este sentido afirma que desde la última reunión que se celebró hace un mes y medio se han "acumulado evidencias" de que la expansión económica continúa y que lo hace a un ritmo "sólido". También señala que el mercado del empleo "parece estar recuperándose". La segunda novedad en la declaración llega del lado de la evolución de los precios.

La Fed ya no hace referencia al riesgo de deflación. Pero la autoridad monetaria estadounidense deja claro por segunda vez en dos semanas que a pesar de las alzas registradas, "las expectativas a largo plazo parece que están bien contenidas". Dicho de otra manera, no hay riesgos del lado de la evolución al alza de los precios que justifiquen una estrategia monetaria expansiva. Pero la política actual, apunta la Fed, "podrá ser retirada a un ritmo que probablemente será mesurado".

El banco central estadounidense es partidario de seguir esperando un poco más a tener datos que permitan una decisión con más base. El próximo viernes se publicará el dato de empleo, lo que ayudará a dar una imagen de la salud de la expansión económica. Mañana se conocerá la evolución de la productividad. Junio parece ahora como una fecha temprana para empezar a subir los tipos. La más probable es la reunión del 10 de agosto, porque coincide además con que unos días antes se publica el dato de empleo. El 10 de noviembre es la otra posibilidad, unos días después de las elecciones presidenciales.

Los analistas del banco de inversiones Goldman Sachs dicen que de producirse la subida de tipos este verano, será de una "magnitud modesta" y que nunca superará el punto durante el primer año del nuevo ciclo. De hecho, en lo que coinciden todos los analistas es que el al alza en los tipos no será tan brusco como en 1994 y que la corrección se producirá de forma gradual. Pero desde Goldman Sachs se señala que el gasto entre los consumidores, que representa dos tercios del PIB estadounidense, es "particularmente vulnerable" y puede verse afectado por la combinación de un incremento de tipos, la subida en las gasolinas y el fin de los estímulos fiscales aprobados por la Casa Blanca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004