La demanda interna, principalmente el consumo y la construcción, sigue impulsando el crecimiento español. La economía creció un 2,8% en el primer trimestre del año, una décima más que en el periodo anterior, según datos del Banco de España. El resultado obedece en gran medida al dinamismo del gasto familiar, que compensa el deterioro del sector exterior. Además del consumo, el endeudamiento de los hogares crece sin freno, lo que, unido a su bajo nivel de ahorro, resta capacidad a las familias para hacer frente a un "hipotético cambio adverso".
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La economía española acentúa cada trimestre los pilares de su patrón de crecimiento: fortaleza en consumo y construcción y debilidad en el sector exterior. El producto interior bruto (PIB) avanzó un 2,8% entre enero y marzo respecto a un año antes, según el informe trimestral del Banco de España dado a conocer ayer. El crecimiento entre trimestres se situó en el 0,6%. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) se conocerán el próximo día 26.
Los datos referentes al primer trimestre resultan muy similares (una décima superiores) a los de final de 2003. De confirmarse el avance estimado por el Banco de España, la economía española ha arrancado el año con vigor, sin que se hayan apreciado por el momento secuelas de los atentados del 11-M. La institución resalta que los primeros datos disponibles posteriores a esa fecha "no muestran una incidencia significativa, salvo algún indicador de turismo".
El principal motor de la economía, el consumo de los hogares, mantuvo ritmos de crecimiento del 3,2% en el primer trimestre. El banco explica este fenómeno por el "aumento sostenido de la renta real disponible", que obedece a dos factores: hay más empleo (crece alrededor del 2%) y los precios son más bajos (el índice de precios al consumo se ha moderado más que los salarios, según la institución).
Junto a la renta, también crece el patrimonio inmobiliario de los hogares. Sin embargo, este factor tiene su origen en el elevado precio de la vivienda, lo que repercute negativamente en la situación financiera de los hogares. El encarecimiento de los pisos, que alcanzó el 17,3% en los últimos meses de 2003, lleva a las familias a demandar más créditos con los que financiarlo. Para el Banco de España, "se aprecia un límite en el margen disponible para seguir aumentando a este ritmo [18,7% en 2003] el recurso a la financiación crediticia".
El informe trimestral constata un nuevo incremento del endeudamiento familiar, principalmente motivado por la vivienda. Las familias acumulan pasivo por cantidades que superan el 90% de su renta bruta disponible, un porcentaje mayor que el 87% anterior. Al mismo tiempo, el ahorro bruto que consiguen salvar tras pagar sus deudas continúa en mínimos (por debajo del 2% de su renta disponible). "La proporción de hogares en situación de mayor vulnerabilidad frente a cambios desfavorables en el entorno macroeconómico habría crecido", reconoce el Banco de España, que ya ha expresado en numerosas ocasiones su preocupación por este fenómeno.
Mientras las familias acrecientan su endeudamiento, la construcción aumenta su expansión. Tras una ligera desaceleración registrada en la última parte de 2003, los indicadores de consumo de cemento y afiliados a la Seguridad Social en ese sector en lo que va de año reflejan un nuevo repunte. No obstante, se percibe un "menor ritmo" en la edificación residencial, unido a un "mayor dinamismo" en la no residencial.
Más inversión
La inversión en general -incluye construcción, bienes de equipo y otros productos- recuperó cierto dinamismo. También la de tinte más productivo (bienes de equipo), si bien ésta "habría continuado siendo el componente menos expansivo", según el informe.
El otro mal endémico de la economía española, el sector exterior, agudizó su deterioro. Tanto las exportaciones como las importaciones aceleraron su crecimiento, pero mucho más las últimas, lo que agranda la brecha exterior, que el año pasado restó un punto de crecimiento a la economía.
En un capítulo específico sobre convergencia entre España y la Unión Europea, el organismo señala que, con la ampliación europea, el PIB per cápita español ha pasado de representar el 85,3% de la media comunitaria al 93%. Es decir, aun con los nuevos miembros, la renta española es siete puntos inferior a la comunitaria.
Sobre competitividad y crecimiento hablaron ayer el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, y el presidente de la patronal CEOE, José María Cuevas. Tras este primer encuentro, ambas partes fijarán un calendario para mantener reuniones periódicas, según un comunicado de la CEOE. Por otra parte, la confianza de las empresas españolas para el periodo abril-junio ha crecido casi cinco puntos respecto al primer trimestre. Es la segunda subida consecutiva de la confianza, según el indicador de las Cámaras de Comercio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004