Jueces y fiscales de la Audiencia Nacional que tramitan casos de terrorismo islamista manifiestan su malestar por la escasa colaboración del Departamento de Justicia norteamericano en el esclarecimiento de las tramas de Al Qaeda descubiertas en España y cuyos miembros tienen vínculos con personas detenidas en EE UU. Alguno de ellos, como Khaled Madani, detenido en Murcia por haber falsificado presuntamente los pasaportes y visados que utilizaron varios de los jefes del 11-S, puede quedar en libertad si esta situación no se corrige, según señalan fuentes judiciales.
Desde el 11-S la única información que llega a los juzgados españoles procedente de EE UU es la denominada "información de inteligencia" que el FBI facilita a sus homólogos españoles y que éstos reflejan en los informes que remiten a los jueces. Una información valiosa, pero que carece de valor judicial alguno para incriminar a los detenidos en las causas que se tramitan en España. "Tenemos una avalancha de información de inteligencia y casi nada de información judicial", se queja un fiscal de la Audiencia Nacional experto en terrorismo islamista. Una opinión similar a la que expresan varios jueces.
Las declaraciones de Ramzi Binalshibh, coordinador del 11-S detenido en Pakistán en 2002, son de importancia capital para varias de las causas que se tramitan en la Audiencia Nacional. Pero el yemení no ha sido interrogado por un juez norteamericano. Está en manos del Ejército en un lugar desconocido y el contenido de sus interrogatorios se considera secreto y de interés para la seguridad nacional.
Conexiones del 11-S
El testimonio de Binalshibh, 31 años, que se reunió con Mohamed Atta en España en julio de 2001, se ha enviado a la Policía y a la Guardia Civil para que se investiguen las conexiones de ambos con la red española de Al Qaeda, pero no está judicializado por lo que carece de valor probatorio en España, según las fuentes consultadas.
Gracias a las declaraciones de Binalshibh se detuvo el pasado mes de febrero en Torrevieja (Alicante) a Khaled Madani, 33 años, presunto falsificador del visado Schengen que utilizó el yemení en su pasaporte para salir de Europa, desde Madrid, el 7 de septiembre de 2001 en dirección a Pakistán. Binalshibh ha declarado a los militares norteamericanos que pagó 300 marcos alemanes en España a una persona a la que llamaban Khalid al Jaziri (Khaled el argelino). Madani se presentó así ante sus interlocutores en varias conversaciones telefónicas grabadas el año pasado por la Guardia Civil. El argelino recibió un giro de una cantidad similar desde Hamburgo (Alemania) días después de la visita de Binalshibh a España. Se lo remitió Zacarías Essabar, uno de los miembros de la célula de Hamburgo que planificó el 11-S.
Madani lo niega todo y cuando el juez que tramita la causa examinó la declaración de Binalshibh comprobó que está no estaba judicializada. Ahora, se esgrimirán contra Madani los pagos recibidos desde Alemania y otras pruebas, pero el testimonio de Binalshibh, el receptor del visado falso, no tiene valor judicial. Guillermo Ruiz Polanco, el juez de la Audiencia Nacional suspendido cautelarmente, solicitó una comisión rogatoria a EE UU para interrogar a Binalshibh, pero todas las fuentes consultadas aseguran que ésta será denegada.
La justicia norteamericana se ha negado a facilitar el testimonio de Binalshibh en ningún proceso judicial. También en los celebrados en su país. En el juicio contra Zacarías Moussaoui, el piloto marroquí detenido en EE UU semanas antes del atentado, se esgrimió el siguiente argumento: " Revelar las declaraciones de Binalshibh pone en peligro la seguridad nacional".
El 4 de marzo, el Tribunal Federal alemán falló que se revise la condena de 15 años de prisión contra el marroquí Munir el Motassadeq, condenado por complicidad con el 11-S. EE UU se ha negado a que jueces alemanes interroguen a Binalshibh sin cuyo testimonio es difícil condenar a Motassadeq.
La falta de colaboración de las autoridades norteamericanas contrasta con las constantes peticiones de auxilio judicial que se han tramitado a los jueces de la Audiencia Nacional a través de Alei Frelick, la cónsul general de EE UU en Madrid. La policía y Guardia Civil trabajan desde hace tres años en la reconstrucción de los viajes de Atta y Binalshibh a España. Fue una cumbre, poco antes del 11-S, en la que los dos jefes terroristas decidieron los últimos detalles del ataque.
Además, el agente del FBI Luis F. Argüello, destacado en la Embajada de EE UU en Madrid, estuvo presente en la declaración de los 23 testigos que hablaron con Atta y Binalshib durante su viaje a España. Y el sumario del juez Baltasar Garzón, se ha entregado sin dilación a los jueces norteamericanos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004