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Zapatero y Barroso aseguran que trabajarán unidos pese a sus diferencias sobre Irak

El presidente reitera que las tropas no volverán, porque la ONU no asumirá el mando militar

Si alguien pensaba que la llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al Gobierno de España podía afectar negativamente a las relaciones con Portugal, donde gobierna el centro-derecha liderado por José Manuel Durão Barroso, era en vano. Tanto el presidente español como el primer ministro luso confirmaron ayer con sus mejores sonrisas que las relaciones entre los dos países son tan sólidas que ni sus divergencias sobre Irak ni sus eventuales competencias en Europa impedirán que avancen los proyectos de comunicaciones y energía ya acordados.

"Las relaciones entre nuestros dos países están por encima de cualquier diferencia política o partidaria", proclamó Durão a modo de introducción de la rueda de prensa que ambos mandatarios protagonizaron en Lisboa con motivo de la primera visita oficial de Zapatero. "Irak no va a separar ni un centímetro a Madrid de Lisboa", aseguró el presidente español, por su parte, en presencia del cuarto hombre que posó, junto a Aznar, George W. Bush y Tony Blair en la foto de las Azores. "Mi posición es siempre de respeto en relación con las decisiones de participar o no participar que hayan tomado con respecto a Irak los distintos países", añadió.

El líder que hace dos semanas criticó duramente la retirada española deshizo ayer el camino de la agresividad verbal, para hacer constar: "Yo también quiero reconocer que tanto España como Portugal respetan mutuamente sus posiciones. Estoy convencido de que no habrá problemas por este motivo. Vamos a seguir teniendo una relación excelente, incluso mejor de la que había".

Zapatero dejó claro, sin embargo, que su posición sobre ese tema es inamovible. También confirmó que las tropas españolas no volverán a Irak aunque el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe antes de fin de mes la resolución que su secretario general promueve, con objeto de patrocinar el despliegue militar internacional en la zona. El motivo es que esa resolución no cumpliría la exigencia de que la ONU asuma la dirección de la operaciones tomada por Zapatero, en su promesa a los electores, como condición indispensable para que las tropas españolas se queden. Zapatero lo explicó ayer de este modo: "Hay que aclarar primero de qué se habla, porque ya hay una fuerza internacional en Irak y es una cuestión muy distinta que esté dirigida por la ONU. Son dos conceptos muy distintos. Mi deseo hubiera sido lo segundo, pero estamos muy lejos de esa posibilidad. El Gobierno de España va a tener una cooperación política con Irak y aportará lo mejor para la democratización y la estabilización de ese país".

Respecto a la compatibilidad de las relaciones con Lisboa y de la incorporación de Madrid al eje París-Berlín, el presidente español explicó: "Nosotros vamos a tener la mejor relación con todos los gobiernos. España ha sido siempre profundamente europeísta, queremos estar en el corazón de Europa, ser protagonistas de su gran proyecto de paz y prosperidad, pero eso no es contradictorio ni incompatible con tener una buena relación con Portugal. La Unión Europea no nos separa, sino que nos une". Durão y Rodríguez Zapatero aseguraron que coordinarán sus posiciones respecto a la UE, especialmente en lo que se refiere al debate sobre la Constitución europea.

En el plano bilateral, Zapatero confirmó su compromiso de concluir los enlaces ferroviarios de alta velocidad y el mercado único de la electricidad acordado el pasado noviembre en la cumbre de Figueira da Foz. La próxima cumbre bilateral, que se realizará en octubre en Santiago de Compostela, impulsará estos proyectos.

El presidente del Gobierno se entrevistó también en Lisboa con el presidente de la República, el socialista Jorge Sampaio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004