Un centenar de científicos europeos y chinos se reunió la semana pasada en la ciudad de Xiamen para dar comienzo al programa Dragón de observación de la Tierra, un esfuerzo conjunto de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y el Gobierno chino que durará tres años. En el congreso se formaron los primeros equipos conjuntos para trabajar en temas como la vigilancia de los cultivos y los bosques, la observación de los recursos hídricos, las medidas topográficas, la desertización, el medio ambiente oceánico, la química de la atmósfera y el cambio climático, informa la ESA.
"Dragón está formado en realidad por pequeños equipos que tienen mucho trabajo por hacer en el desarrollo de modelos y la adquisición de datos para progresar en su área de interés", explica José Achache, director de Observación de la Tierra en la ESA. "Sin embargo", continúa, "es importante mantener la cohesión general del programa, para lo que hemos decidido establecer un comité de coordinación formado por 10 científicos chinos y europeos".
La ESA va a proporcionar los datos de su satélite Envisat y de otros satélites en el área de 9,6 millones de kilómetros cuadrados de territorio chino.
Desastres naturales
"China es un país de desastres naturales -inundaciones, sequías, corrimiento de tierras y algunos de los peores terremotos del mundo- y en todas estas áreas la observación desde el espacio puede aportar algo", explica también Achache, quien recuerda que en algunas áreas, como la utilización de las tecnologías de la información en la Administración, China se encuentra tan avanzada como Europa, por lo que es probable que los científicos chinos generen nuevos servicios y aplicaciones basados en productos de observación de la Tierra suministrados por los satélites.
"Por tanto", dice Achache, "Dragón va a ser más que un programa de transferencia de tecnología de un sólo sentido."
China está dando un gran impulso a su programa espacial, cuyas acciones más espectaculares están relacionadas con los vuelos tripulados y el envío de varias naves automáticas a la Luna con vistas a establecer allí una base tripulada en el futuro. Sin embargo, aunque menos visibles, no son menos importantes sus objetivos de desarrollar nuevos cohetes reutilizables para el lanzamiento de satélites y de misiones tripuladas y la utilización de éstos para obtener datos de aplicación en múltiples áreas civiles y militares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004