El viceministro británico para las Fuerzas Armadas, Adam Ingram, hizo ayer un llamamiento a los soldados del Reino Unido para que denuncien ante sus superiores cualquier caso que conozcan de abusos a presos iraquíes. Ingram, que hizo este llamamiento en una comparecencia parlamentaria para explicar la posición del Gobierno sobre las acusaciones publicadas estos días por el diario The Mirror, aseguró que "no quedará piedra sin remover" para aclararlas.
Aunque se mantienen las dudas sobre la autenticidad de las fotografías publicadas, en las que un soldado orina sobre un prisionero que yace encapuchado y herido en el suelo de un camión, el viceministro subrayó que corresponde a la policía militar aclarar su veracidad y que el Gobierno actuará como si fueran auténticas hasta que se demuestre lo contrario.
Ingram invitó al diario a comunicar a las autoridades la identidad de los soldados que le han hecho llegar las fotos, alegando que éstos no tienen nada que temer de sus superiores. Pero se resistió a aclarar si el Gobierno está dispuesto a forzar al diario a comunicar esas identidades y no quiso polemizar con los diputados sobre si el director del diario, Piers Morgan, debería dimitir si las fotografías fueran falsas.
Según bastantes especialistas, en las fotos aparece material que no se corresponde con el utilizado por una patrulla en Irak (el fusil, las botas, la gorra) y sorprende la nitidez y falta de movimiento de las imágenes y la ausencia de sudor y suciedad en el prisionero tras varias horas de torturas.
Morgan sigue reafirmándose en que tanto las fotografías como los hechos denunciados son auténticos y ha prometido nuevas revelaciones sobre malos tratos a prisioneros iraquíes.
El viceministro para las Fuerzas Armadas explicó que hasta ahora se han recibido 33 quejas contra soldados británicos por supuestos casos de malos tratos en Irak. De ellas, 12 aún están siendo investigadas. De las 21 restantes, 15 han sido consideradas infundadas y en las otras seis se ha pasado a una segunda fase del proceso para dilucidar su autenticidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004