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LA POSGUERRA DE IRAK

60 ex diplomáticos estadounidenses condenan el apoyo de Bush a Sharon

Washington "ha perdido credibilidad, prestigio y amigos", afirman los críticos

Movidos por el ejemplo de sus 52 colegas británicos, que acaban de pedir al primer ministro, Tony Blair, que reconsidere la política del Reino Unido sobre Oriente Próximo, más de 60 diplomáticos estadounidenses jubilados han dirigido una carta al presidente, George W. Bush, en la que se muestran "profundamente preocupados" por el apoyo dado al plan de retirada unilateral de Gaza del primer ministro israelí, Ariel Sharon. "EE UU ha dejado de ser un intermediario imparcial en el conflicto, pero aún estamos a tiempo de que lo vuelva a ser".

Los diplomáticos dicen que el apoyo a Sharon le va a costar "credibilidad, prestigio y amigos" a EE UU, y que "al cerrar la puerta de las negociaciones con los palestinos y la posibilidad de un Estado palestino" se pone en evidencia que el Gobierno estadounidense deja de ser un factor de equilibrio en Oriente Próximo. Andrew I. Killgore, que fue embajador en Qatar y que encabeza esta carta, junto a Richard Curtiss, ex inspector jefe de la Agencia de Información de EE UU, dijo ayer en un acto organizado por una revista que él mismo dirige que Bush "no tenía que haber ido tan lejos" en su respaldo a Sharon y que la situación en Oriente Próximo se complica aún más: "Si no hay dos Estados, no podrá haber paz; y si EE UU no asume el liderazgo allí, tampoco podrá haber paz".

Para Edgard Peck, que trabajó en las embajadas de Irak y Mauritania, "el presidente ha sido engañado por sus asesores, que en el caso del conflicto entre israelíes y palestinos tienen su propio programa, igual que lo tenían en cuanto a Irak". Para evitar las "catastróficas consecuencias" del apoyo a Sharon, en su opinión, "israelíes, palestinos y estadounidenses deben trabajar juntos para acabar con los horrores que se producen en ambas partes del conflicto y conseguir la paz". Según Eugene Bird, "nadie en Washington se hace estas dos preguntas: ¿Por qué el presidente se comprometió tanto con Sharon? ¿Por qué estaba tan empeñado en la guerra con Irak?".

Robert Keeley, ex embajador en Grecia, es consciente, en declaraciones a EL PAÍS, de que la carta no será atendida en la Casa Blanca; el objetivo es otro: "No creo que tenga mucha influencia en el presidente Bush, pero lo que sí influye en los políticos es la opinión pública, y esto puede ayudar a que mucha gente diga lo que piensa. Somos diplomáticos que salimos del armario en lugar de guardarnos nuestras opiniones y creo que eso puede tener un impacto". ¿Son representativos de sus colegas en activo? "Creo que recoge un sentimiento muy extendido, especialmente entre los diplomáticos que conocen Oriente Próximo; no sé si en todo el cuerpo diplomático".

Rumbo desastroso

Para los estadounidenses, el grito de los diplomáticos jubilados es "América, despierta", según Carleton Coon, ex embajador en Bangladesh: "Mire, nuestro mensaje es que queremos que la gente sepa que la Administración nos ha embarcado en un rumbo desastroso. Que la gente vote y mande al diablo a este Gobierno en noviembre". Los diplomáticos no tuvieron palabras de aliento para el demócrata John Kerry, que respalda la decisión unilateral de Sharon de abandonar Gaza. "Todo lo que ha dicho últimamente no es muy esperanzador. Es demasiado comprensivo con Israel". En todo caso, señala Coon, "esta carta no es pro Kerry, es una carta contra una política del Gobierno desastrosa para el país y para el mundo".

En la carta se dice que el plan de Sharon "desafía las resoluciones de la ONU que piden a Israel la devolución de territorios ocupados e ignora las leyes internacionales que declaran ilegales los asentamientos" y el derecho al retorno de los refugiados, y "sabotea" el esfuerzo del Cuarteto, formado por EE UU, Rusia, la UE y la ONU, para mediar en el proceso de paz.

Representantes del Cuarteto se reunieron ayer en Nueva York, con la presencia del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, del Alto Representante de la Unión Europea, Javier Solana, y de los responsables de Exteriores de Rusia y EE UU, Sergei Lavrov y Colin Powell. El objetivo del encuentro era reanimar el proceso de paz y tratar de sacar del limbo la Hoja de Ruta en la que se detallan las medidas que palestinos e israelíes deben adoptar.

Después de reunirse con el cónsul de EE UU, el primer ministro palestino, Ahmed Qurei, expresó su esperanza en que de Nueva York salga "un calendario detallado hasta el año 2005 para la aplicación de la Hoja de Ruta y la creación del Estado palestino". La reunión del Cuarteto se celebró 48 horas después de que los afiliados del Likud, el partido de Sharon, rechazaran en referéndum el plan de abandonar Gaza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004