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LA POSGUERRA DE IRAK

El número de soldados en Irak se mantendrá hasta el invierno

El Pentágono está preparando el envío a Irak de cerca de 10.000 soldados y marines en activo y de 37.000 reservistas y miembros de la Guardia Nacional para mantener el nivel actual de su presencia militar, que asciende a 138.000 hombres, dijeron ayer fuentes del Ministerio de Defensa estadounidense que prefieren mantener el anonimato.

Ante el incremento de la violencia y de las bajas estadounidenses, los mandos en Irak han decidido mantener la presencia actual. El jefe del mando central, el general John Abizaid, expresó su voluntad de "mantener las cosas en su nivel", dijo uno de los responsables de Defensa. "No creo que se fijará un plazo límite", añadió. De las tropas frescas, 20.000 relevarán a sus compañeros del segundo regimiento de caballería y de la primera división blindada, que ya han prolongado tres meses su misión. Los otros entrarán en el proceso de rotación habitual.

A principios de este año, el Pentágono había planeado la reducción progresiva de sus fuerzas en Irak hasta llegar a un contingente de 115.000 hombres en mayo, pero después de los duros enfrentamientos de abril -el mes más sangriento para los norteamericanos con al menos 129 muertos- se decidió prolongar en tres meses el nivel actual del despliegue militar. Ahora, según afirman las fuentes de Defensa, la fuerza de 138.000 soldados se mantendrá todo el otoño y quizás el invierno.

Refuerzos árabes denegados

Los esfuerzos de Estados Unidos y de Naciones Unidas para que tropas de países árabes participen en las fuerzas de seguridad, que deberían garantizar la estabilidad en Irak tras el traspaso de algunos poderes a un Gobierno iraquí a partir del 30 de junio, llevan camino de frustrarse totalmente, informa Juan Miguel Muñoz desde Kuwait. Abdulrahman Attiya, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo -la organización en que colaboran Arabia Saudí, Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán-, descartó anteanoche enviar tropas al país que invadió Kuwait el 2 de agosto de 1990.

Aunque Attiya bendijo el anuncio del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de desplegar una fuerza internacional en Irak en julio, rechazó sin ambages que en ese cuerpo de seguridad vayan a participar soldados de los seis países citados. El llamado Escudo de la Península, la fuerza militar desplegada en la base de Hafr al Baten, al norte de Arabia Saudí, permanecerá en este lugar para "detener cualquier agresión contra los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo".

Fuentes diplomáticas occidentales aseguraron ayer a este diario que en estos países cunde la preocupación por la inestabilidad que impera en Irak, y que difícilmente tomarán una decisión de esa envergadura hasta conocer a ciencia cierta quién se hará finalmente con el poder en Bagdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004