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Kerry entra en arenas movedizas

El candidato demócrata no saca ventaja de los problemas que asedian al presidente Bush

John Kerry necesita urgentemente hablar alto y claro a los estadounidenses, subrayar su mensaje, definir las líneas de la batalla electoral y rehacer su equipo a la medida de estas necesidades. Su mejor momento fue en marzo, después de arrasar en las primarias demócratas. Desde entonces, Kerry se ha difuminado y no ha conseguido capitalizar todo lo que ha ocurrido en abril, el peor mes para George W. Bush desde que ocupa la presidencia. Ahora, Kerry se lanza a la reconquista de la opinión pública.

Bush ha cumplido un año desde su discurso de misión cumplida del 1 de mayo de 2003 con una larga lista de incumplimientos. No hay seguridad en Irak, el número de soldados muertos se acerca a los 750, la confusa solución de la crisis de Faluya muestra falta de sintonía entre el Pentágono y los mandos sobre el terreno, y el problema de Nayaf y el clérigo radical chií Múqtadar al Sáder está aún sin resolver. Y a menos de dos meses de la transferencia de soberanía a un Gobierno provisional iraquí, la Casa Blanca ofrece pocas señales de lo que va a ocurrir antes y después del 30 de junio, aparte de insistir en que se va a mantener el rumbo y de desear una resolución de la ONU que permita más participación internacional para estabilizar y reconstruir Irak. El panorama es tan complicado que muchos analistas cercanos al Gobierno están preocupados, como George F. Will, que escribe en The Washington Post que Bush necesita ya mirar de frente las realidades de Irak y sacudirse las orejeras de los neoconservadores que apostaron por la guerra a cualquier precio: "Esta Administración necesita una dosis de conservadurismo sin el prefijo neo".

Kerry está en arenas movedizas. Tiene su alternativa para Irak, con la complicación de que votó a favor de la guerra, como casi todo el Congreso, pero debe explicar que ese voto no era un cheque en blanco para el destrozo de la diplomacia ni para los errores de la posguerra. No es que su plan no sea claro -mantener las tropas para que evitar el caos, internacionalizar el conflicto y darle a la ONU un papel central que permita la retirada gradual de EE UU-, pero carece de detalles y no existe la percepción popular de que sea muy diferente al de Bush, que ahora también está a favor -con matices- de la entrada de la ONU y que estará dispuesto a cualquier cosa que mejore sus expectativas electorales.

Groseras manipulaciones

Bush invirtió 50 millones de dólares en abril en anuncios de televisión que describían a Kerry como un oportunista capaz de votar una cosa y la contraria y sacaron a relucir su historial de votos, con manipulaciones groseras pero que hicieron mella. A pesar de que los sondeos demuestran que Irak deteriora a la Casa Blanca, también indican que aún hay muchos norteamericanos que perdonan a Bush sus errores y que aprecian su mensaje simple: había que hacer la guerra y hay que seguir allí hasta acabar la tarea. Kerry sufre la campaña de anuncios contraria y la falta de claridad propia. "No ha tenido agilidad suficiente para aprovechar el mal momento de Bush, ha desperdiciado su ventaja de hace un mes y ha permitido que el adversario le marque el campo de juego", dice un responsable del Partido Demócrata que no está integrado en el equipo electoral, y que lamenta también que el ecologista Ralph Nader pueda capitalizar el sentimiento creciente de que hay que retirar las tropas de Irak si finalmente se presenta a las elecciones.

Para contrarrestar todo esto, el candidato demócrata lanzó desde ayer una campaña de anuncios por valor de 27,5 millones. El objetivo es demostrar, biografía en mano, que no es un chaquetero, sino un dirigente que se forjó -a diferencia de Bush- en el combate en Vietnam. En los anuncios se recogen fotos del joven teniente Kerry al mando de su patrullera en el delta del Mekong. Kerry explica que, a pesar de su fortuna familiar y su sangre azul -más alusiones a Bush- "yo pensé que era importante que si uno tiene muchos privilegios, como yo tuve, y puede ir a una gran universidad como Yale, debe dar algo a cambio a su país". Kerry añade: "Mis padres me enseñaron la importancia del servicio público. Me alisté porque creo en el servicio a la patria". El mensaje es: a diferencia de Bush, que ni siquiera completó su servicio militar por el que se libró de Vietnam.

En los anuncios hay testimonios de sus compañeros de Vietnam, entre ellos el de Jim Rassmann, que le debe la vida y que ya le apoyó en las primarias. La publicidad se emite en los 17 Estados en los que se definirán las elecciones -porque la diferencia entre Bush y Kerry es muy escasa- más otros dos en los que hay mayoría republicana -Colorado y Luisiana-, pero en donde los demócratas no tiran la toalla. Tras las acusaciones de que en su equipo hay pocos hispanos y negros, Kerry visita esta semana Estados en los que las minorías cuentan: Luisiana, Arizona, Nuevo México y California.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004