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La ley de inmigración abre una crisis en el Gobierno alemán

La ley de inmigración, tras casi cuatro años de idas y venidas, debates y negociaciones, amenaza con convertirse en Alemania en el cuento de nunca acabar. Además, ha provocado una crisis entre los socios de coalición de gobierno, los socialdemócratas (SPD) y Los Verdes. Las exigencias del federalismo obligan en Alemania a que la ley de inmigración se apruebe en la Cámara alta, el Consejo Federal (Bundesrat), donde están representados los Estados federados. En el Bundesrat la oposición democristiana (CDU / CSU) tiene mayoría. Esto obliga al consenso entre el Gobierno y la oposición sobre la ley de inmigración.

Tras unas negociaciones interminables, Los Verdes consideran que no pueden tragarse más sapos, ante las exigencias crecientes de los democristianos (CDU / CSU). Decidieron Los Verdes romper la baraja y se niegan a continuar la negociación. Exigen Los Verdes que los democristianos retiren algunas condiciones que consideran inaceptables para volver a negociar.

El ministro federal del Interior, el socialdemócrata Otto Schily (SPD), consideró inadmisible y "provocadora" la postura de su socio de coalición, Los Verdes, que amenaza con dar al traste con su ley de inmigración, que tenía más o menos consensuada con la oposición. Schily advirtió de que no corresponde al socio minoritario, Los Verdes, la decisión y, si persisten en su actitud, se plantea una crisis en la coalición.

Ley y orden

A sus casi 72 años, Schily ha recorrido una larga trayectoria política desde abogado defensor de los terroristas más famosos de la Banda Baader-Meinhoff a principios de los setenta a diputado de Los Verdes en los ochenta para concluir en los noventa en el SPD y llegar al frente del Ministerio federal del Interior, donde se ha convertido en paladín de la ley y el orden. Schily acaba de declarar que "si los terroristas quieren la muerte pueden tenerla". La oposición de Los Verdes supondría el fin de la obra con que Schily trata de coronar su carrera. Esto explica su reacción airada, hasta llegar a amenazar en público a Los Verdes con la crisis de la coalición.

Sostienen Los Verdes que no se pueden hacer más concesiones y sacar adelante una ley de inmigración que rebaje las posiciones logradas hace años. Los Verdes se muestran conscientes de la necesidad de facilitar la expulsión de sospechosos de terrorismo por motivos de seguridad, pero exigen que la ley de inmigración satisfaga las necesidades de importar mano de obra calificada y que permita hacer frente a los desafíos demográficos en una Alemania cada vez más envejecida y necesitada de cotizantes en las cajas de la seguridad social.

Entre bastidores se intenta reparar el conflicto. Los democristianos (CDU / CSU) se frotan las manos al constatar que han conseguido abrir una brecha en la coalición de gobierno y se ofrecen a los socialdemócratas (SPD) para sacar juntos adelante la ley. Esto significaría la puntilla para la coalición SPD-Verdes y resulta inaceptable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004