Los agentes que son destinados a la vigilancia de la calle de la Montera, en el distrito de Centro, se encuentran con un dilema. Según el PSOE, sus mandos les han ordenado que pidan el DNI a toda persona más o menos sospechosa que deambule por esta calle y que sea susceptible de ser cliente de las meretrices que allí están apostadas. Se trata de aplicar el modelo sueco de hostigar al cliente y de dar mayor libertad a las prostitutas.
Sin embargo, el concejal socialista Óscar Iglesias mantiene que muchos de estos agentes se niegan a hacer este cometido, ya que pueden incurrir en graves multas si la persona que es identificada les denuncia por intromisión en su libre circulación o por ser fichado sin una causa justificada. De hecho, muchos de los policías así lo hacen constar en el estadillo de identificaciones que deben rellenar diariamente al final del servicio. Frases como "no se identifica a nadie del que se sospeche que vaya a cometer un delito" o un más escueto "sin novedad" son las fórmulas utilizadas por estos agentes. Algunos apelan incluso a la llamada ley Corcuera, de Seguridad Ciudadana (1/92) para no abordar a los viandantes.
Los policías que ejercen esa vigilancia deben pedir el carné de identidad al transeúnte y, tras tomarle nota de todos sus datos personales (nombre y apellidos, dirección, número de DNI...), pasan sus datos a través de la emisora policial, donde comprueban si tiene antecedentes en los archivos policiales o le consta alguna orden de búsqueda y captura por parte de algún juzgado. En este último caso, la persona en cuestión es inmediatamente detenida y trasladada a dependencias de la comisaría de Centro, en la calle de Leganitos.
Así ha pasado al menos en 55 ocasiones, según fuentes policiales. En el primer mes de actuación de la vigilancia especial, los agentes habían pedido el carné de identidad a 2.664 personas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004