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Editorial:

Signos de fatiga

A la vista de los últimos indicadores laborales, la Encuesta de Población Activa (EPA) conocida la semana pasada y el paro registrado publicado ayer, la creación de empleo en España muestra indicios de fatiga. La EPA del primer trimestre de este año no sólo registró 37.100 desempleados más respecto al trimestre anterior, sino que entre enero y marzo se destruyeron 9.400 puestos de trabajo, un descenso que no se conocía desde el primer trimestre de 2002. Una evolución parecida se aprecia en los datos del Instituto Nacional de Empleo sobre el paro registrado. En abril descendió en 38.530 personas, pero es una cifra muy inferior a los más de 61.000 parados menos contabilizados en abril de 2003. La economía sigue creciendo a buen ritmo (2,8% en el primer trimestre, según el Banco de España)pero disminuye el ritmo de creación de empleo.

No es extraña esta desaceleración. El modelo de crecimiento en las dos últimas legislaturas ha privilegiado la construcción; y cualquier descenso en el pulso constructor provocará dos efectos, uno malo -menos puestos de trabajo nuevos- y otro bueno -descenso de la temporalidad-. Durante el primer trimestre de 2004, los mayores aumentos del paro se dieron precisamente en la construcción (4,68%) y los servicios (4,73%). Sin ánimo oportunista, hay razones de peso para sostener que éste es un buen momento para aplicar cambios legales en el mercado de trabajo que contribuyan a recuperar la fortaleza en la creación de empleo.

Mención aparte merece el anuncio del Gobierno de que suprimirá la tasa de paro registrado, un indicador que competía de forma absurda con la tasa de paro homologada en Europa, que es la de la EPA. En la medida en que evitará confusiones interesadas, es una decisión sensata; tan razonable, por cierto, como la intención de publicar el paro registrado el segundo día laborable de cada mes, para acabar con la irritante arbitrariedad practicada por los ministros de Trabajo del PP, dispuestos siempre a alterar la fecha de publicación en función de sus intereses políticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004