Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Suicidio para evitar la censura social

"El hombre que mata a su mujer o a su novia y luego se quita la vida suele tener un carácter dominador y se identifica con valores tradicionales. Busca una relación de pareja basada en el control masculino sobre la mujer", explica Miguel Lorente, director del Instituto de Medicina Legal de Granada y autor libros como Mi marido me pega lo normal y El rompecabezas.

"Cuando ella decide separarse, él se da cuenta de que la ruptura le supone perder ese dominio absoluto sobre ella. Trata de evitarlo de distintas maneras y, si no lo logra, ejerce ese control último que es quitar la vida a la mujer", añade este experto.

"Dado el carácter tradicional que suele tener este agresor, que es un hombre integrado y adaptado socialmente, rehúye tener que enfrentarse a la censura pública por haber dado muerte a la mujer. Por eso se suicida, porque así se libera de la crítica social que caería sobre él", prosigue este médico forense. Según Lorente, los casos de homicidas-suicidas son más frecuentes entre las clases altas y entre gente mayor, ya que ha tenido tiempo de desarrollar "una relación basada en el poder". "No suelen abundar entre jóvenes, a no ser que hayan mantenido una relación larga", añade. "El 98% de los casos de homicidio-suicidio son de hombres que matan a mujeres", detalla el experto.

Miguel Lorente, señala que esas características del homicida-suicida le diferencian de otro tipo de homicida más frecuente, el que mta a la mujer y se entrega a la policía o espera la detención en el lugar de los hechos.

"Estos agresores no suelen huir. Asumen las consecuencias de lo que, para ellos, es un crimen con motivación moral y que refuerza su papel de hombre", concluye Lorente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004