El VII Festival Internacional de Cine de Shanghai, que se celebrará entre el 5 el 13 de junio, tendrá este año como invitado especial a España. Los organizadores de la muestra exhibirán 11 películas de algunos de los directores más conocidos -y otros no tanto- para los cada vez más numerosos aficionados al séptimo arte en China.
La sección, denominada Panorama especial español, se abre hoy con la proyección de Carmen, de Vicente Aranda, a la que seguirán Salomé, Sevillanas y Bodas de sangre, de Carlos Saura; Tesis y Los otros, de Alejandro Amenábar; El embrujo de Shanghai, de Fernando Trueba; El caballero don Quijote, de Manuel Gutiérrez Aragón; ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, de Pedro Almodóvar; Darkness, de Jaume Balagueró, y Piedras, de Ramón Salazar.
El ciclo es fruto de la colaboración entre la delegación de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en China y la dirección del festival, y da continuidad a la semana de cine español que tuvo lugar en Shanghai en marzo de 2003; una muestra que abrió con Hable con ella, de Almodóvar, y acogió nueve películas. Saura ha confirmado su asistencia al festival, que, previsiblemente, contará también con la presencia de Aranda, Trueba y Gutiérrez Aragón. La elección de las películas ha sido realizada principalmente por la parte china, según los organizadores.
Pero el intercambio cultural se realizará en ambos sentidos. Durante la Seminci de Valladolid, el próximo octubre, serán mostradas siete obras de autores chinos poco conocidos en España, como Zhang Yuan, Xu Jinglei o Jia Zhangke. Las cintas viajarán luego a Madrid, donde serán proyectadas en el Círculo Bellas Artes.
El festival internacional de Shanghai mostrará 517 películas -107 más que hace dos años- en 15 salas repartidas por la ciudad. La edición de 2003 fue suspendida a causa de la epidemia de neumonía atípica. Los organizadores esperan recibir alrededor de 280.000 espectadores, que pagarán entre 30 y 50 yuanes (de tres a cinco euros) por entrada. El evento prestará especial atención a los cortometrajes y documentales, que serán proyectados antes de las películas. Además, las obras extranjeras serán subtituladas en vez de dobladas, una práctica habitual hasta ahora que había provocado numerosas protestas entre los cinéfilos.
La industria cinematográfica china se está abriendo gradualmente a la presencia foránea. Si en 2002 el Gobierno permitió la exhibición sólo de 10 cintas importadas, este año la cifra será de unas cinco veces más, como consecuencia de los compromisos adquiridos con la entrada en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2004