La exposición Voces, sobre la belleza de un mundo babélico que necesita proteger su multitud de lenguas, apela al visitante con un despliegue de medios adiovisuales. Además de una gran globo donde se proyecta un montaje visual, en distintas mesas, el visitante puede seleccionar un idioma para apreciar su sonoridad. En otras, se le suministran datos sobre la demografía lingüística del mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 2004