Soy de los muchos ciudadanos que están muy indignados con el arboricidio efectuado por el Ayuntamiento de Madrid en la calle del Doctor Esquerdo, en la mediana entre la calle de Sainz de Baranda y la plaza del Conde de Casal.
Sin embargo, antes de manifestarme escribiendo al periódico que usted dirige, tomé la precaución de esperar para ver si la razón de esta actuación municipal tenía fundamento. Dado que paso todos los días a lo largo de esta calle camino de mi trabajo, he observado que los operarios que cortaron con tanto tesón, no sólo los árboles, sino los arbustos de gran tamaño que llevan muchísimos años, se dedican en la actualidad a instalar un bordillo central de más altura.
Me pregunto yo si para cambiar un bordillo es necesario hacer semejante destrozo, e igualmente quisiera yo saber si no hay otra cosa que hacer en la ciudad, cuando el número de baches en las calzadas no hace más que aumentar y las tapas de los registros están en la mayoría de los casos a distinto nivel que el asfalto, con lo que se generan nuevos sobresaltos cuando se circula por infinidad de calles.
Pero es que mi preocupación se incrementa por lo que resta de la calle a partir de la plaza del Conde de Casal. No estoy seguro de que no continúen con esta magnífica actuación calle adelante, hasta que no haya nada que talar.
Menos mal que el señor Ruiz- Gallardón es un hombre sensible a la música sinfónica, pues si no sería capaz de llevar a cabo cualquier actuación contundente en el Auditorio Nacional o en el Teatro Real.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 2004